Si has aterrizado aquí es porque estás buscando el mejor sérum para hombres, bien sea para uso propio o para regalar.

Tienes que saber que, aunque el mercado está llenos de sérums que se venden como específicamente para hombres, lo cierto es que no existe diferencia real entre las pieles masculinas y las femeninas. Es verdad que la piel de los hombres es más gruesa y tiende a ser más grasa, pero no es estructuralmente diferente: lo mismo, en mayor cantidad, dicho de forma muy burda.

Es por eso por lo que encontrarás en nuestra selección varios sérums no específicos para hombre, sino unisex (también el mercado está lleno de estos).

Nos interesa más la calidad del producto que el enfoque del marketing de la marca: hemos seleccionado sérums a base de ingredientes naturales y efectivos, llenos de ventajas y seguros para tu piel.

Esperamos que nuestra selección te guste y, sobre todo, te resulte útil.

Al final te damos algunas pistas para aprender a leer e interpretar las listas de ingredientes de los productos cosméticos, para que puedas elegir los que mejores ingredientes contengan y que más se adapten a tus preferencias.

Nezeni Sérum Intensivo Antiage

Nezeni Sérum Itensivo Antiage

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Empezamos con este magnífico sérum unisex que tiene una lista de ingredientes que convence y unos resultados que convencen aún más. No contiene un solo ingrediente que no aporte beneficios, mejorando y haciendo más potente y efectiva la fórmula

Aqua, Propanediol*, Pentylene Glycol, Chenopodium Quinoa Seed Extract, Ascorbyl Glucoside, Sodium Hyaluronate, Arginine, Trisodium Ethylenediamine Disuccinate, Ammonium Lactate, 1,2 Hexanediol, Caprylyl Glycol, Phenoxyethanol, Sodium Carrageenan, Ethylhexylglycerin, Sea Salt.

*Certificado Ecocert 

Absolutamente todos los ingredientes son de origen natural. Además es un sérum testado dermatológicamente, no comedogénico e hipoalergénico, sin perfumes ni fragancias.

Las estrellas de este sérum son el Cobiolift, el ácido hialurónico y la vitamina C.

Cobiolift es el nombre de un compuesto a base de semillas de quinoa lleno de propiedades espectaculares para la piel. Se conoce también como el bótox natural, porque tiene un efecto tensor y recuperador de la elasticidad cutánea similar al de la toxina botulímica pero sin ninguno de sus riesgos: relaja las microcontracciones a la vez que crea una película que protege y tensa la piel (que no los músculos), devolviéndole tersura y un aspecto juvenil y descansado. Consigue hasta un 47% de reducción de arrugas.

Además, exfolia suavemente, protege, hidrata, desinfecta, es antioxidante, antimanchas, interviene en la síntesis del colágeno y ayuda a eliminar o atenuar las machas de pigmentación.

El ácido hialurónico se presenta en peso molecular bajo y alto, para garantizar que llega a todos los estratos de la piel. Pero a esta combinación se añade un precursor del AH que ayuda a la piel a recuperar y mejorar su capacidad de crear y mantener su propia producción de este hidratante milagroso. El resultado visible es que casi desde la primera aplicación se aprecian cambios positivos en la piel, pero después de dos semanas estos son innegables y empiezan a asentarse, a marcar una diferencia en las capas profundas de la piel y sus procesos regeneradores.

En cuanto a la vitamina C, aparece en su derivado más estable y potente. Si no conoces sus beneficios, te contamos algunos: es un antioxidante intenso, limpia la piel y la protege y de los rayos UV, tiene un suave efecto exfoliante y una capacidad increíble de devolver luminosidad al rostro, igualando el tono de la piel y eliminando manchas y marcas.

Todos estos ingredientes están presentes en un medio acuoso, de fácil absorción, que no deja rastros sobre la cara ni sensaciones de grasa, pero sí de frescor, limpieza y redensificación. La piel recupera un aspecto jugoso y relajado desde dentro.

Tiene también efectos calmantes (empezando por el propanediol, que es antiirritante además de humectante y emoliente) y antiinflamatorios, lo que hace que este suero sea perfecto como aftershave y/o como tratamiento para las pieles grasas y sensibles: si lo usas por la noche notarás mejoría en poco tiempo. En este caso puede que no necesites una hidratante (por la noche), pero haz la prueba y escucha a tu piel.

Nos gusta muchísimo que estos tres ingredientes aparezcan casi al principio del INCI, lo que significa que están en proporciones importantes (estamos algo cansados de principios activos publicitados sin límites que a la hora de la verdad apenas tienen peso en el total del producto).

Nos gusta muchísimo que la lista de ingredientes sea tan cabal: no son demasiados pero suficientes como para que sumados los unos a los otros se produzca una sinergia entre ellos que mejora mucho el resultado final. Tu piel lo va a notar.

Nos gustan muchísimo varios detalles que vienen a añadirse a los motivos por los que aplaudir a Nezeni: el envase es de 50 ml y no de 30, que es lo normal; es opaco, elegante y con un aplicador que permite controlar la cantidad utilizada cada vez y mantener el producto alejado de la luz y el contacto con el aire o la piel (los sérums acuosos están especialmente expuestos a la contamincación o alteración por luz, temperatura u oxidación).

Tenemos un agradecimiento especial con esta marca, por el cuidado que pone en evitar el efecto combinado en todos y cada uno de sus productos. Si no has oído hablar de él, te lo explicamos brevemente.

Hay ingredientes que pueden resultar desde irritantes a tóxicos para la piel y para el organismo (incluso neurotóxicos). Muchos de ellos se consideran seguros siempre y cuando su proporción no supere los máximos establecidos por la ley, que pueden ir desde el 0,001% hasta el 1% normalmente, dependiendo del producto.

El efecto acumulativo, frente al cual no nos protege nada ni nadie, consiste es que si usas varios productos que contienen un mismo ingrediente limitado en su dosis máxima o en dosis aproximada a la máxima autorizada, la sustancia se acumula en la piel y el organismo, sometiéndote a dosis por encima -a veces muy por encima- de las toleradas y tolerables.

Esta acumulación puede ser no solo puntual sino prolongada en el tiempo: cuanto más te expongas a dichas sustancias, más tendrás en el organismo que o bien no las puede eliminar o no puede hacerlo al ritmo en que se acumulan.

Nezeni es muy consciente de esto y de su responsabilidad con sus clientes, y evita este problema por muchos productos suyos que uses juntos.

Caduca a los dos años cerrada, por su escasa presencia de conservantes (recuerda, naturales), lo que puede que consideres una desventaja: para nosotros es una garantía más de la calidad y el origen de sus ingredientes.

No lo busques en las tiendas porque solo se vende online (¡nadie es perfecto! 🙃) en la página web de Nezeni.com o, bastante más caro, en Amazon.

Apot.care Super Hyaluronic sérum for men

 

Apot.care Super Hyaluronic sérum for men

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He aquí un sérum diseñado y dirigido concretamente al público masculino. Lo que no significa que no pueda ser de lo más adecuado para pieles femeninas. La etiqueta «for men» tiene todo el sentido publicitario y ninguno real.

Veamos sus ingredientes:

Aqua, Glycerine, Sodium Hyaluronate, Betaine, Niacinamide, Cassia Angustifolia Seed Polyssacharide, Glycolic Acid, Sodium Lactate, Sodium PCA, Citric Acid, Malic Acid, Lactic Acid, Pyruvic Acid, Tartaric Acid, Chlorphenesin, Hydroxyethylcellulose, Phenoxyetanol. 

Puesto que este laboratorio tiene a gala fabricar productos limpios, tenemos que pensar que la glicerina utilizada es de origen vegetal, lo que la convierte en un gran vehículo para los principios activos que aporta además hidratación y cuidado.

El ácido hialurónico aparece en cuarto lugar, muy al principio de la lista, lo que indica que tiene un gran peso en el total de la fórmula y que el resto de ingredientes están presentes, como mucho, en un 2% (seguramente menos, porque pocos productos contienen un 2% de AH, que es el máximo permitido por la legislación, ya que en cantidades mayores resulta altamente secante y contraindicado).

El ácido hialurónico es conocido y muy valorado por sus gran capacidad hidratante, que rellena y alisa la piel. Pero además exfolia muy levemente, protege y estimula la producción de colágeno.

A sus innegables y demostrados efectos se une la Cassia Angustifolia o Sen, cuyas hojas son muy conocidas y apreciadas en infusión para resolver problemas digestivos e intestinales. Pero sus semillas contienen una sustancia que se ha denominado el ácido hialurónico botánico, aún más potente como hidratante y rellenador de arrugas que el propio AH y con un marcado efecto antiinflamatorio.

El lactato de sodio es un hidratante que ayuda a eliminar las células muertas y estabiliza el pH del sérum, lo que es importante para la salud del manto hidrolipídico, cuyo cuidado viene a rematar el sodium PCA, que mejora mucho y rápidamente la piel seca y escamosa, devolviéndole humedad y restaurando la capa de sebo.

Unos cuantos ácidos conocidos como exfoliantes dan a este sérum la capacidad de actuar en la renovación celular cutánea de forma segura, ya que parece que su proporción no es muy alta, ni por separado ni todos juntos.

Al final de la lista, un par de conservantes preocupantes. El que aparece el último (phenoxyetanol) es peligroso por acumulación, siempre y cuando sea de origen sintético y no natural, pero sobre el chlorphenesin no hay posibilidad de error: está clasificado como un ingrediente de riesgo y más si se acumula (ya te hemos hablado de este problema en el análisis del sérum anterior, que no lo tiene, por cierto), por ser irritante y tóxico.

Es una pena en un sérum, por lo demás, muy bien pensado y elaborado: pocos ingredientes, potentes y con buena sinergia, que pone el acento en la lucha contra el envejecimiento.

Tiene sus adeptos por los resultados y porque se aplica fácilmente, dejando buenísimas sensaciones.

El envase austero y elegante resulta de lo más masculino y a la vez adecuado, por el aplicador y porque es totalmente opaco.

Brickell Men’s serum anti-edad

Brickell Men’s serum anti-edad

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Un sérum para hombres a base de ingredientes naturales casi al 100 %. Casi.

Es un sérum nocturno, así que utilízalo solo por la noche, ya que es posible que la exposición al sol produzca reacciones.

Limpia bien tu piel por la mañana y usa un protector solar durante el día (de 50+ SPF o más). El protector debe ser un «must» en cualquier rutina de cuidado cutáneo.

Veamos el INCI y luego lo repasamos.

Aqua, Sodium Ascorbyl Phosphate, Cassia Angustifolia Seed Polysaccharide, Globularia Cordifolia Callus Culture Extract, Aloe Barbadensis Leaf Extract, Algae Extract, Camellia Oleifera Leaf Extract, Vegetable Glycerin, Rosa Canina Oil*, Dimethyl Sulfone (Msm), Alpha Arbutin, Ubiquinone, Tocopheryl Acetate, Vaccinium Macrocarpon Oil, Butyrospermum Parkii, Rubus Idaeus Oil, Oenothera Biennis Oil*, Vitis Vinifera Seed Oil, Tanacetum Annuum Linnaeus Oil, Niacinamide, Undaria Pinnatifida Cell Culture Extract, Camellia Sinensis Extract*, Astaxanthin, Vaccinium Angustifolium Fruit Extract, Vaccinium Macrocarpon Extract, Prunus Virginiana Extract, Curcuma Longa Extract*, Hydrangea Arborescens Extract, Glycyrrhiza Glabra Root Extract, Ginkgo Biloba Leaf Extract, Silybum Marianum Extract, Salvia Officinalis Leaf Extract*, Schisandra Chinensis* Extract, Thymus Vulgaris Extract, Centella Asiatica Extract*, Equisetum Arvense Extract, Taraxacum Officinale Extract, Geranium Maculatum Extract, C10-30 Alkyl Acrylate Crosspolymer, Phenoxyethanol, Ethylhexylglycerin
*Certified Organic

Largo. Es un INCI muy largo.

Si el sérum es un concentrado de ingredientes potentes que juntos se potencian más, pero tienes un verdadero montón de ingredientes, las matemáticas más básicas dicen que muy posiblemente cada ingrediente esté en una cantidad más bien exigua, quizá demasiado pequeña como para tener un efecto significativo. Es una especie de sobredosis de ingredientes en cantidades muy pequeñas.

Si te animas con un poco de matemáticas, te contamos cómo de pequeñas a partir del tercer ingrediente, las semillas de Cassia Angustifolia.

Su rango de disolución está entre el 1.5 y el 2%.

Su rango de formulación está entre el 5 y el 20 %.  Esto significa que en un sérum, por ejemplo, no se puede añadir más de un 20% de Cassia previamente diluida al 2% máximo. ¿Total? Si los cálculos no nos fallan, un 0,1% de principio activo total.

Incluso si está en un 1 %, el resto de ingredientes está en esa proporción o incluso en menos.

Un sérum de base acuosa cuyo segundo ingrediente es la vitamina C en su derivado conocido como Sodium Ascorbyl Phosphate. Ya hemos mencionado sus muchas virtudes, como antioxidante, antimanchas, protector, etc.

Después, el llamado ácido hialurónico botánico, las semillas de Cassia o Sen, más potente que el ácido hialurónico como hidratante, humectante, regenerador, protector, antiinflamatorio, reparador y reafirmante.

Al que sigue una lista inacabable de extractos, entre los que destaca el primero, el extracto de Globularia Cordifolia Callus Culture. 

Se trata del extracto obtenido a partir del cultivo de células madre de la globularia menor que posee increíbles propiedades regeneradoras y consigue reactivar los procesos cutáneos que han perdido eficacia, además de prolongar la vida de las células cutáneas.

Siguen los extractos de aloe, algas, camelia, varias bayas, semillas de uva y más y más. Y más. 

Extractos de frutos del bosque, llenos de antioxidantes y muchas otras propiedades tan magníficas como poco importantes en una receta que parece perder el norte con tantísimos y tan variados ingredientes.

Entre los extractos, vitaminas como la E (tocoferol) y la B3 (niacinamida); ubiquinona, es decir, coenzima Q10. ¡Tantos ingredientes!

Para dejar claro que tanto extracto aparece en cantidades pequeñas, muy muy pequeñas, no hace falta más que ver que el sérum contiene extracto de geranio, que a su vez contiene fragancias que deben aparecer en el INCI por ley si su total en la fórmula es igual o superior al 0,001%.

Otra pista más para hacernos una idea de la borrachera indefinida que es este sérum, desde nuestro punto de vista, claro.

Al final, eso sí, los ingredientes que explican el casi de casi natural: C10-30 Alkyl Acrylate Crosspolymer, Phenoxyethanol y Ethylhexylglycerin. El primero es un polímero, es decir, un pariente de los plásticos.

En cuanto a los otros dos, pueden ser tanto naturales como de origen de lo menos natural, en cuyo caso resultan ser tóxicos, por mucho que su uso esté permitido en cantidades legisladas.

Acompañando a un primo del plástico es más que probable que no sean de origen natural, aunque seguramente aparecen en cantidades casi despreciables (¿existe algún tóxico que podamos considerar despreciable?).

A ver, que no es un producto teóricamente peligroso (y si lo es, significa que el mercado está plagado de cosméticos peligrosísimos), pero no termina de convencernos el concepto en conjunto: muchos, muchísimos ingredientes y conservantes no naturales.

Por otro lado, contiene ingredientes hidratantes, controladores del sebo, antioxidantes, calmantes, regeneradores… ¡tantas cosas dentro dan para tratar de todo un poco!

Tiene sus adeptos y están encantados con este sérum no solo por los resultados que aprecian en su piel, sino por las sensaciones al aplicarlo: suavidad, nutrición, mejora real de la piel, etc.

También hay usuarios que comentan no haber notado mejoría, pero eso pasa con todos los productos: cada piel y cada persona es un mundo.

Nos gustan el envase de cristal oscuro y el aplicador de bombeo. Contiene 30 ml, en la media de los sérums.

L:A Bruket 167 Broccoli Seed Serum

L:A Bruket No. 167 Broccoli Seed Serum

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Un sérum de ingredientes 100% naturales y pocos, dos puntos a favor.

Este es su INCI:

Alcohol, Aloe Barbadensis Leaf Juice, Aqua, Betaine, Biosaccharide gum-1, Brassica Oleracea Italica Extract, Citral, Citric Acid, Cucumis Sativus Fruit Extract, Fucus Vesiculosus Extract, Geraniol, Glycerin, Glyceryl Caprylate, Lactic Acid, Limonene, Linalool, Parfum, Potassium sorbate, Sclerotium gum, Sodium anisate, Sodium benzoate, Sodium Levulinate, Sodium Phytate, Sodium Sulfite, Xanthan Gum.

Lo del alcohol no es la mejor forma de empezar por su potencial efecto irritante. Por lo demás, es astringente, desinfectante, mejora la penetrabilidad y aporta ligereza, pero puede resultarte algo seco (o muy seco) en función de las características de tu piel, incluso si es normal o grasa, así que pruébalo en una zona pequeña y déjalo actuar durante 48 horas, para cerciorarte de que no te produce sequedad ni irritación.

Desde luego, estamos ante un suero diseñado para pieles no secas, definitivamente, y sí tirando a grasas o mixtas.

Si bien el aloe es un hidratante, como lo es la betaína, que además calma, o el fucocert (extracto de semilla de brécol), un compuesto de origen natural que crea una película no oclusiva sobre la piel y la calma, la lista destaca por los ingredientes astringentes, como el ácido cítrico, o el propio brócoli (el ingrediente estrella)  y refrescantes, como el pepino (cucumis) y algunas de las fragancias que aparecen en cantidades algo exageradas (limonene, linalool, etc.).

Nos parece un sérum apto solo para pieles realmente grasas y aún así, la receta parece algo agresiva y radical.

Claro que por esto mismo tiene seguidores (y seguidoras) incondicionales. Si tu piel lo tolera bien y no te reseca, es posible que descubras un producto que te encante, aunque te recomendamos alternar su uso con otros sérums un poco más amables.

Nuestro resumen es que tiene demasiadas fragancias y conservantes, en una fórmula que no tiene en sí un exceso de ingredientes; es resecante para muchos rostros y puede provocar efectos no deseados.

No te prives de probarlo si la grasa te amarga la vida, pero téstalo antes para evitar reacciones alérgicas o irritativas.

Nos gusta que tenga un envase oscuro y un aplicador de bombeo.

Is Clinical Hydra Cool sérum
Is Clinical Hydra Cool sérum

 

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Nuestro último sérum tiene muy pocos ingredientes y da buenos resultados. Ahí va la lista:

Water, Sodium Hyaluronate, Propylene Glycol, Pantothenic Acid, Asiaticoside, Asiatic Acid, Madecassic Acid, Polyporus Umbellatus Extract, Menthol, Blue 1 (Ci 42090), Phenoxyethanol.

Otro sérum de base acuosa que presume de solucionarlo prácticamente todo, según su fabricante, y así debería ser si nos dejamos guiar por el precio, desde nuestro punto de vista totalmente desproporcionado.

Por supuesto que el ácido hialurónico hidratará cualquier tipo de piel. Por lo que hemos visto, se publicita como un sérum con un 25% de AH, otro de los motivos por los que lo incluimos en esta lista, además de su parquedad en ingredientes y lo que gusta a quienes lo usan (tiene verdaderos fans que lo utliizan además como aftershave, por su efecto refrescante y curativo).

Explicamos lo del 25% de AH. Ningún cosmético ha tenido ni tendrá jamás un 25% de ácido hialurónico. Simplemente, es imposible.

Legalmente no es posible usar más de un 2% de este ingrediente en ningún producto. En el caso del AH es así porque a concentraciones mayores deja de ser un gran hidratante y empieza a ser un gran desecante.

Las moléculas de este ácido necesitan humedad, que toman del entorno y de la propia piel, concentrándola y reteniéndola. En cantidades grandes lo único que se consigue es dejar la piel muy seca, porque el AH captará la humedad de ella.

Un 25% es absolutamente irreal. Lo que es posible es que el sérum contenga un 25% de AH disuelto al 2%, más probablemente al 1.5 o 1%, es decir, que en realidad hay muy poco ácido hialurónico en el sérum.

El marketing no encuentra problema alguno en las medias verdades y otras triquiñuelas, apoyándose en la ignorancia del consumidor medio. Así que no nos queda otra que aprender un mínimo para que, al menos, dejen de tratarnos como si fuéramos tontos.

Y si crees que para ser consumidor no hace falta ser químico, tienes razón, pero parece que sí hay que saber un poco sobre ingredientes y demás.

El ácido pantoteico (vitamina B5) mejora la barrera cutánea, hidrata, suaviza y regenera la piel.

En este sérum hay varios activos obtenidos a partir de la centella asiática que intervienen en la síntesis del colágeno, desinflaman y desinfectan, son antioxidantes y curativos.

Estos activos son Asiaticoside, Asiatic Acid y Madecassic Acid. La centella asiática es el ingrediente protagonista de este sérum, que también cuenta con el extracto de champiñón, cuya demanda va en aumento gracias a sus increíbles beneficios para todo el organismo en todos los aspectos: apoya al sistema inmune, antioxidante, regenerador, sanador, etc.

Nos quedan los ingredientes más polémicos: el mentol, que no por ser de origen natural resultar menos problemático. Es cierto que refresca mucho la piel y tiene un marcado efecto calmante y anestésico, pero puede provocar alergias o irritación.  Si no es así, hace que la piel tenga sensaciones muy agradables.

Queda un colorante azul controvertido, acusado incluso de promover procesos cancerígenos. Desde luego, su origen no es en absoluto natural; y, finalmente, el conservante fenoxyetanol que, como ya hemos mencionado, en su versión natural es inocuo y entra en la clasificación de ingredientes bio, pero no así en su versión sintética, que sospechamos que es la utilizada aquí.

No debes usarlo en combinación con otros cosméticos que lo contengan, para evitar la acumulación en tu organismo de compuestos peligrosos.

Así que estamos ante un sérum que, desde nuestro punto de vista, tiene mucho diseño y marketing, pocos ingredientes y una fórmula que no justifica en ningún caso su elevado precio.

El envase y el dosificador son correctos, aunque un frasco más oscuro nos parecería más adecuado.

Tiene sus entusiastas pero, desde nuestro punto de vista, no hay nada que justifique dicho entusiasmo por este sérum, que incluimos porque es un claro ejemplo de lo que la buena publicidad puede conseguir sin tener que respaldarlo con un producto a la altura.

Y vamos ya con las pistas para poder empezar a descifrar las listas de ingredientes.

Aprender a leer las etiquetas

Los mejores sérums para hombre

Es la única forma de evitar que los nombres atractivos y las descripciones fascinantes (algunas son increíbles y maravillosas, pero no tienen nada que ver con la realidad, desgraciadamente) te seduzcan, llevándote a adquirir productos sin conocer sus composiciones y posibles efectos negativos.

Saber lo que hay detrás de los INCIs (listas de ingredientes) y las etiquetas te permitirá elegir mejor todos tus productos cosméticos y saber qué te llevas a la piel.

Muchos productos cosméticos parecen interesantes y atractivos, pero eso no significa que sean tan eficaces y seguros como sus fabricantes pretenden. Muchos productos contienen ingredientes que seguramente preferirías evitar, ingredientes que pueden ser sensibilizantes e irritantes, ingredientes que incluso pueden ser dañinos.

Un envoltorio atractivo y elegante y una redacción inteligente de las etiquetas pueden hacernos creer que el producto es algo que en realidad no es.

Por ejemplo, una gran cantidad de empresas (y, desde luego, entre ellas muchas de las más prestigiosas) usan el nombre o la etiqueta de un producto para resaltar en él ingredientes que solo están presentes en pequeñas cantidades, de forma que el susodicho ingrediente no tendrá efecto alguno, pero resulta de lo más atractivo en la etiqueta y el marketing organizado para venderlo.

Las mayores y más potentes compañías cosméticas invierten cantidades ingentes de sus presupuestos en campañas de marketing en las que lo que importa es seducir, atraer, convencer… en definitiva, vender. El producto en sí mismo es secundario y muchas veces los ingredientes que se utilizan no son ni de lejos los mejores.

Hay compañías que usan palabras como «natural» u «orgánico» para dar la impresión de que el producto está hecho completamente de ingredientes naturales u orgánicos. Pueden hacerlo porque no hay una legislación que regule estos aspectos, así que nos toca a los consumidores estar atentos y aprender a distinguir.

Que un producto sea vegano solo significa que no contiene ingredientes de origen animal, no que no pueda contener ingredientes nocivos y potencialmente tóxicos, como parafina, aceites minerales, siliconas, etc.

Para saber realmente qué hay y qué no en un producto, debes leer la etiqueta completa y no fiarte de un nombre atractivo.

Por dónde empezar

Aunque las etiquetas cosméticas te parezcan muy diferentes entre sí, una inspección detallada y atenta te mostrará que al final todas contienen información muy similar.

Parte de esta información está ahí por obligación legal, y la forma en que ha de aparecer y otros requisitos están regulados por ley en muchos países y, desde luego, en la UE.

Normalmente encontrarás:

  • El nombre del producto y de la marca.
  • El tipo de producto, su propósito y una descripción (o algo parecido).
  • La lista de ingredientes (INCI).
  • El peso y/o volumen del producto (contenido neto).
  • Instrucciones de uso y almacenamiento.
  • Datos del fabricante y de contacto con él.
  • Varios símbolos.

Vamos a poner el foco en la lista de ingredientes.

Entender el INCI

INCI son las siglas en inglés de «Nomenclatura Internacional de Ingredientes Cosméticos» (International Nomenclature of Cosmetic Ingredients) y es un sistema de denominación de ingredientes basado en la nomenclatura científica.

En la Unión Europea es obligatoria, como lo es en muchos otros lugares del mundo. Aunque la nomenclatura no es exactamente la misma en todas partes, sí es muy parecida y sirve para que podamos saber qué compramos, estemos donde estemos. Al menos en teoría.

Nos centraremos en las normas dentro del marco legal de la UE.

La lista INCI puede parecer confusa y aterradora al principio. No le temas, tómate un tiempo para investigar e ir aprendiendo.

Te damos algunas orientaciones y recursos para que no te pierdas cuando empieces.

Si el ingrediente es una planta lo distinguirás fácilmente porque se enumeran con sus nombres latinos (siempre dos palabras) y, optativamente, un nombre común entre paréntesis, más el nombre en inglés de la parte de la planta utilizada y el método de procesamiento: por ejemplo, Rosmarinus Officinalis (romero) Oil , que es el aceite esencial de romero.

El resto de ingredientes se enumeran por sus nombres científicos en inglés, sean del origen que sean. Es más, a veces los ingredientes tienen el mismo nombre pudiendo ser derivados de plantas o del petróleo, como ocurre con la glicerina (Glycerin), que si bien puede obtenerse de plantas, también puede ser de origen animal e incluso un derivado del petróleo, y no hay forma de saberlo solo por el nombre.

Los componentes de los cosméticos que están contenidos en tamaño nano (menos de una millonésima parte de un metro) deben identificarse con el término «nano» entre paréntesis después del nombre INCI respectivo.

Ejemplo: el «Titanium Dioxyde (nano)» se utiliza en muchos protectores solares y describe un filtro mineral que a menudo se usa en su forma nano.

El fabricante puede, si quiere, añadir la lista en uno o varios idiomas más (tantos como elija).

Normalmente si un producto dice ser natural 100% hay que creerlo (aunque no está de más hacer las comprobaciones necesarias), entre otras cosas porque la legislación en ese sentido es severa y el que engañe puede encontrarse con multas millonarias y otros problemas legales. Para comprobarlo basta con notar que hay productos que dicen ser un 99% naturales… porque no pueden mentir.

Aunque, como veremos un poco más adelante, sí que pueden intentar engañar ladinamente al consumidor. Y lo hacen.

Algunos ingredientes en la lista suenan muy «químicos» y muchas veces se tiende a pensar que si no se puede pronunciar seguramente será peligroso, pero es no siempre es cierto.

Hay numerosos ingredientes comunes y derivados de productos naturales que tienen nombres complicados pero son seguros e incluso tienen una función importante en el producto final.

Aquí tienes  algunos ejemplos:

  • Tocopherol/Tocopheryl Acetate: vitamina E, que es un antioxidante y un gran conservante.
  • Xanthan gum: una goma de origen natural que se utiliza como espesante.
  • Cetyl Alcohol y Cetearyl Alcohol: se trata de alcoholes grasos que estabilizan las emulsiones y realizan, además, una significativa acción hidratante. No tienen nada que ver con el alcohol puro (etanol) que es muy secante.
  • Citric Acid: el ácido cítrico que, pese a ser un ácido, su uso en cosmética no supone riesgo alguno excepto en casos de hipersensibilidad o alergia. Regula los niveles de pH de la fórmula y la protege de la contaminación microbiana.
  • Sorbitan Olivate : se trata de un de un emulsionante hecho de sorbitol (un tipo de azúcar) y aceite de oliva.
  • Potassium Sorbate : un ejemplo de conservante, sal de potasio de ácido sórbico natural, que se utiliza también como conservante alimentario (como el ácido cítrico, sin ir más lejos).

El orden de los ingredientes

Los mejores sérums para hombres

El orden en que se enumeran los ingredientes en la etiqueta es importante: aparecen en la lista en orden descendente. El primero es el que está presente en mayor proporción, excepto los ingredientes presentes en una concentración inferior al 1%, que se pueden enumerar en cualquier orden.

Al final de una lista INCI encontrarás los alérgenos enumerados. Estos alérgenos, por lo común, son componentes de aceites esenciales naturales o de fragancias sintéticas.

La UE reconoce y enumera 26 fragancias que son posibles alérgenos, entre los que se incluyen geraniol, limoneno o linalool. A veces estos vienen marcados con un asterisco o bien escritos en letra cursiva, cuando son alérgenos contenidos en los aceites esenciales que forman parte del producto o que se han obtenido a partir de alguna esencia natural. Es interesante familiarizarse con ellos porque sus nombres pueden resultar sospechosos (muy «químicos»).

Estas fragancias solo tienen que aparecer con su propio nombre si su proporción es superior al 0,01% en productos que se retiran después de aplicarlos, o al 0,001% en productos que no se retiran tras su aplicación. En otro caso pueden aparecer con el nombre genérico de Parfum.

Que un ingrediente sea alérgeno significa que puede provocar reacciones alérgicas con más facilidad, pero no que vaya a ser así en todos los casos; tampoco son los únicos ingredientes que pueden resultar alergénicos, solo los que lo son con más frecuencia o probabilidades.

Listas abreviadas de ingredientes

A veces, especialmente en sus tiendas online o sus páginas web, las empresas no enumeran todos los ingredientes, sino que solo proporcionan los «ingredientes clave» o «ingredientes activos», y obvian el resto.

Esto hace que la lista de ingredientes sea bastante corta y muy atractiva, porque generalmente contiene solo ingredientes naturales a base de plantas. El problema es que todos los que se obvian no suelen ser precisamente naturales o inocuos.

Por ejemplo, puedes encontrar una etiqueta que mencione manzanilla, té verde y extracto de aloe como ingredientes activos, que probablemente estén presentes en pequeñas cantidades, puede que incluso por debajo del 1% del producto. Para conocer la lista completa de ingredientes, tendrás que consultar la etiqueta del producto en sí, donde todas las marcas están obligadas a dejar constancia de todos y cada uno de los ingredientes, aunque no de la cantidad o proporción en la que aparecen.

Nombres engañosos y otros trucos

Aprender a leer las etiquetas te ayudará a identificar productos con posibles nombres engañosos, por ejemplo, productos que afirman falsamente su origen ‘natural’ u ‘orgánico’, o productos que enfatizan un ingrediente solo con fines de comercialización.

Como ejemplo podemos poner el ácido hialurónico o esos productos que presumen de llevar aceite de argán o de jojoba en su composición, y los llevan, claro, pero en cantidades insignificantes que solo sirven para justificar la publicidad (que no es engañosa, solo está al borde de serlo) y un precio superior.

También tienes que saber que muchos ingredientes no necesitan estar en grandes proporciones para ser efectivos, pero tienen un espectro muy corto, y volvemos al ácido hialurónico: por debajo del 1% deja de ser efectivo, pero no puede aparecer, si es puro, en un porcentaje superior al 2%.

Y muchos aceites esenciales se mueven en rangos muy estrechos. Pero si aparecen al final de la lista lo más probable es que estén incluso por debajo del 5% (los conservantes suelen aparecer al final y estar presentes en muy poca cantidad, incluso menos del 1%, porque no se necesita mucha para que sean totalmente efectivos).

Otro engaño muy común es intentar que las propiedades de un solo ingrediente se «contagien» al producto entero. Así, declarar que un sérum tiene un aceite orgánico se expresa de forma tal que podría interpretarse -erróneamente- que todo el producto es orgánico. Y no es casualidad, sino el efecto buscado.

Aquí asoma uno más de los problemas con los ingredientes: no hay un criterio oficial para los productos bio, orgánicos, etc. Esta laguna legal y formal intentan llenarla varias empresas de certificación privadas, pero tampoco entre ellas hay criterios únicos y unánimes, así que algunas aceptan como buenos productos que otras no admiten bajo ningún concepto.

Hay más: no tener la certificación no significa, necesariamente, que la calidad de los ingredientes y/o del producto final no sean excelentes: para lograrla hay que pagar y no poco, así que muchas marcas no lo hacen, entre otros motivos, porque tendrían que repercutir el precio del certificado en el precio final del producto, encareciéndolo.

Muchos compuestos, sobre todo si son veganos o hechos con ingredientes 100% naturales, indican que se fabrican sin usar animales en sus procesos de investigación y fabricación, e incluso exhiben certificaciones al respecto (cruelty free).

Lo cierto es que en Europa está prohibida la fabricación y venta de cosméticos que no estén libres del uso de animales en cualquier parte del proceso tanto de investigación como de elaboración, así que, por defecto, todos los productos que compremos en la Unión Europea, sean de donde sean, deben cumplir esta norma. Resumiendo: todos los productos que puedas comprar en la UE están libres no ya de maltrato animal, sino de trato animal alguno.

¿El principal truco? La mayoría de las veces el INCI es difícil de leer, pese a que debería ser fácilmente legible. Asumimos que la falta de espacio es una explicación, pero no nos parece satisfactoria y no es cierta en todos los casos, con lo que el espíritu de la ley, desde nuestro punto de vista, no se cumple, por mucho que se cumpla la letra.

Otras informaciones

Hay símbolos oficiales y estándar para mostrar más información sobre el producto, como:

  • La fecha de caducidad del producto.
  • La fecha de caducidad una vez abierto.
  • Información importante o legalmente requerida.
  • Si el embalaje puede ser reciclado.
  • Si el producto ha sido certificado según los estándares de algún organismo privado.

La lista INCI ayuda a las personas alérgicas

Uno de los objetivos de la información contenida en el INCI es que las personas alérgicas puedan reconocer fácilmente si los productos contienen sustancias problemáticas o peligrosas.

Cuando conoces tu/s alergia/s a ciertas sustancias (por ejemplo, fragancias), basta con que recuerdes el nombre INCI: puedes consultar la lista de ingredientes y evitar los productos que contienen la/s sustancia/s correspondiente/s.

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