Parece que la oxidación nos acecha tras cada esquina… incluso aunque no sepamos muy bien qué es la oxidación ni por qué es tan dañina o peligrosa.

Si has oído o leído que el sol es la principal fuente de radicales libres y de problemas de envejecimiento prematuro, es cierto. Pero no pienses que con un sérum antioxidante será suficiente para contrarrestar sus efectos.

El sérum reforzará las capacidades naturales de la piel e irá restableciendo sus funciones de manera óptima: incluso podrá restaurar la piel ya deteriorada. Todo este trabajo lo hace desde dentro, como ningún otro cosmético puede hacerlo.

Pero el sérum jamás podrá hacer la función protectora y de pantalla que realiza un buen protector solar, del que no puedes prescindir bajo ningún concepto si quieres cuidar tu piel de verdad.

Toma nota: el protector solar debes usarlo a diario, sobre la hidratante (y esta la aplicas sobre el sérum); tienes que renovarlo tantas veces como sea necesario y debe tener un FPS de 50+ mínimo, ya que varios estudios demuestran de forma incontestable que por debajo de este factor los protectores solares no son realmente efectivos.

Te dejamos nuestra selección de sérums antioxidantes y, después, te contamos algunas cosas sobre la oxidación y el sol, el principal enemigo de nuestra piel, aunque sea también un gran aliado.

Nezeni Sérum Vitamina C con 2 años de caducidad cerrado

Nezeni Sérun con Vitamina C

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Si hablamos de antioxidantes no podemos obviar uno de los más conocidos y comunes: la vitamina C. Tiene un papel protagonista -casi siempre de la mano del ácido hialurónico- en muchos sérums y no es por casualidad.

Es más, en un mundo como el cosmético, en el que se busca continuamente la novedad para impactar a un mercado saturado de ofertas de todo tipo, que este binomio siga siendo la primera elección en muchas fórmulas da una idea de hasta qué punto su éxito está ganado a pulso.

Nezeni -una empresa española de corto pero exitoso recorrido (llevan en el mercado alrededor de tres años)- sabiamente, apuesta por lo que funciona, dándole su toque particular. Y, de nuevo, aciertan aplicando una perfecta simplicidad y activos excelentes en los primeros puestos de su sérum.

Ingredientes naturales y conservantes en la cantidad mínima indispensable son claves en este sérum.

Jugo de aloe vera. O lo que es lo mismo, la pulpa del aloe vera, que es una especie de gel escondido tras la armadura verde de sus gruesas hojas, lleno de propiedades y bondades: es hidratante (mucho), curativo, cicatrizante, antiséptico, antiinflamatorio, regenerador, estimulante del sistema inmune de la piel (o del organismo cuando se ingiere), protege la piel incluso de tóxicos y es un gran antioxidante, como se ha demostrado en estudios hace ya más de 10 años.

Además aporta textura y frescor al sérum.

De la vitamina C se ha dicho todo y, aún así, se sigue estudiando y se siguen descubriendo nuevas maravillas sobre las múltiples formas en que mejora la piel.

Es un antioxidante especialmente activo a la hora de defendernos de los radicales libres producto de la exposición al sol, resultando ser un fotoprotector capaz de revertir los efectos de los rayos UV, causantes en un porcentaje muy elevado del envejecimiento prematuro y acelerado de la piel. Además, reactiva las defensas oxidativas de la piel.

Asimismo, protege de cualquier proceso oxidativo, tenga el origen que tenga, desde el que naturalmente se da en el organismo hasta el que provoca a diario la contaminación. No tiene el prestigio que tiene sin razón, ni se considera uno de los mejores antioxidantes por capricho.

Y esto es solo el principio, porque la vitamina C es antiinflamatoria, hidratante, estimula la producción de colágeno, limpia, desinfecta, exfolia, reduce manchas, alisa, reafirma e ilumina la piel. 

El cóctel de activos se completa con el dúo súperhidratante que forma el ácido hialurónico y el Fucocert (Biosaccharide Gum-1) y Plantasens. 

Es posible que no sepas que el ácido hialurónico no es solo un hidratante, como tampoco lo son los polisacáridos del Fucocert (nombre comercial de un compuesto concreto y muy efectivo de polisacáridos iguales a los de la piel): ambos ingredientes tienen un importante papel antioxidante. 

Al ácido hialurónico le acompaña un precursor del mismo que es aún más potente, con efectos inmediatos apreciables, mientras que a medio y largo plazo consigue mejorar la producción cutánea de AH.

Plantasens es otro compuesto integrado por dos formas de hidrogenados del aceite de oliva que resulta aún más estable que el aceite de jojoba, con gran capacidad de penetración y biocompatibilidad. Lo notarás en la piel porque aporta una suavidad sedosa mucho mejor que la que se logra con siliconas y sin ninguna de las desventajas de estas.

El resultado es un sérum fluido y refrescante que penetra rápidamente sin dejar sensaciones incómodas y que recuperará tu piel de una forma espectacular casi desde la primera aplicación. La notarás mucho más suave, relajada, tersa, uniforme y con luz propia.

Este sérum de Nezeni es hipoalergénico, no comedogénico y está testado dermatológicamente. Caduca a los dos años de envasado (por la poca cantidad de conservantes).

Adquiérelo en la página del fabricante o bien en Amazon (más caro, aviso).

Aqua, Propanediol, Glycerin, Aloe Barbadensis Leaf Juice, Ascorbyl Glucoside, Hydrogenated Ethylhexyl Olivate, Tromethamine, Sodium Hyaluronate, Biosaccharide Gum-1, Trisodium Ethylenediamine Disuccinate, Acacia Senegal Gum, Xanthan Gum, Lecithin, Caprylyl Glycol, Ethylhexylglycerin, Hydrogenated Olive Oil Unsaponifiables, Sodium Carrageenan, 1,2-Hexanediol, Potassium Sorbate, Sodium Benzoate, Sea Salt, Parfum, PEG-40 Hydrogenated Castor Oil, Sodium Acrylates Copolymer, Phenoxyethanol.

Varukalab Facial Serum

Varukalab Serum Facial

 

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Otro producto español y magnífico. ¡Da gusto poder recomendarlos en los primeros lugares por méritos propios!

Es un sérum con muy pocos ingredientes y todos de origen natural, según afirma el fabricante: dos características que nos gustan y mucho.

Juega con cartas ganadoras: vitamina C en forma de derivado estable, y en cantidades capaces de marcar una diferencia importante en nuestro rostro (hay ocasiones en las que los principios activos anunciados apenas aparecen después en la receta, pero no es este el caso, por fortuna), colágeno marino que aporta resistencia y flexibilidad a la piel, devoviéndole capacidad de recuperación y elasticidad; ácido hialurónico de bajo peso molecular para garantizar la hidratación profunda de la piel.

Este sérum realizado con compuestos de calidad, como el colágeno marino, rico en omega-3 y obtenido a partir de algas, lo puedes usar mañana y noche.

Y una carta novedosa: es capaz de proteger la piel de la radiación azul proveniente de las pantallas y dispositivos que nos rodean, así como de la luces led, previniendo el fotoenvejecimiento digital.

Estamos ante un suero ligero y fluido, que apuesta por ingredientes manifiestamente antioxidantes, que se absorbe muy bien, produce resultados inmediatos y es no comedogénico.

Tanto el envase como el sistema de bombeo acompañan a un producto que aspira a ser diferente de los demás y vende jugando la baza del producto único y exclusivo.

Aqua, 3-0 ethyl ascorbic acid, caprylic/capric triglycerides, hydroxypropyl guar, soluble collagen, himanthalia elongata extract, phenoxyethanol, ethylhexylglycerin, hyaluronic acid.

Mad Hippie Vitamina C Sérum

 

Mad Hippie Vitamin C Serum

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Los sérums antioxidantes suelen tener una importante proporción de vitamina C entre sus ingredientes destacados, por el poder antioxidante de esta sustancia, de la que ya hemos hablado en este artículo.

Este sérum de activos de origen natural no es una excepción. Mad Hippie es una marca que intenta hacer sus cosméticos eficaces gracias a la suma de principios.

Este sérum no es una excepción: a la vitamina C se añaden la vitamina E, el ácido hialurónico y el ácido ferúlico (que ayuda a dar estabilidad al producto final, además).

Nos parece que le sobran conservantes y excipientes, y alguno es potencialmente irritante, pero es un sérum muy completo, que gusta mucho, resulta suave y amable para el rostro y no deja residuos sobre la piel.

Nos gusta mucho el diseño de la etiqueta y el envase es de vidrio oscuro, pero el gotero nos hace menos gracia porque no puede garantizar el mejor cuidado del suero.

Water Deionized, Vitamin C (Sodium Ascorbyl Phosphate), Alkyl Benzoate, Vegetable Glycerin, Water, Glycerin, Sodium Levulinate, Sodium Anisate, Clary Sage, Grapefruit, Hyaluronic acid, Amorphophallus Konjac Root Powder, Aloe Barbadensis Leaf, Vitamin E, Ferulic Acid, Chamomile Flower Extract, Sodium Phytate, Xanthum Gum, Hydroxyethylcellulose.

Satin Naturel Organic Retinol Serum

Satin Naturel Organic Retinol Serum

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Ingredientes naturales y retinol (vitamina A) de origen orgánico son las apuestas de este sérum antioxidante del que nos gusta mucho que también sus ingredientes activos están en proporción suficiente y aparecen entre los primeros en el INCI.

El retinol es a la vez un potente antioxidante, un antiarrugas sin par y un regulador de la producción del sebo cutáneo, así que si tu piel es grasa este sérum puede encantarte.

El frente contra el estrés oxidativo se completa con la vitamina C, la vitamina E (también calmante y curativa), la vitamina B3 (niacinamida) el ácido hialurónico, del que ya te hemos hablado, y el aceite de argán.

Les acompaña el aloe vera, un regenerador y curativo hidratante natural y algunos aceites esenciales, que son los que  explican la presencia de fragancias que pueden resultar irritantes.

Deja la piel con muy buenas sensaciones, pero tiene algunas limitaciones, al llevar retinol, un conocido agente fotosensibilizador, por lo que te aconsejamos usar este sérum solo por las noches, limpiar bien tu rostro por la mañana y utilizar un protector solar durante el día.

Es importante que lo uses poco a poco, dando a tu piel la oportunidad de acostumbrarse a un activo que puede, de entrada, ser irritante.

Desde luego verás resultados en poco tiempo y deja la piel luminosa y descansada.

Tiene un olor algo fuerte que desaparece al poco de ponerlo.

Tanto el envase como el aplicador nos parecen de lo más correctos y cómodos.

Aloe Barbadensis Leaf Juice, Sodium Ascorbyl Phosphate, Sodium PCA, Aqua, Retinol, Sodium Hyaluronate, Tocopherol,  Niacinamide, Argania Spinosa Kernel Oil, Acetyl Glucosamine, Cocos Nucifera Fruit Juice, Betula Alba Leaf Extract, Ascophyllum Nodosum Extract, Sodium Benzoate, Ethylhexylglycerin, Sodium Anisate, Sodium Levulinate, Jasminum Grandiflorum Flower Extract, Citrus Aurantium Dulcis Oil, Limonene.

Heres B2uty Unicorn Essence

Heres B2uty Unicorn Essence

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A este sérum parece que le pierde un poco en afán por ser coherente con la imagen y con las promesas de proteger la piel del daño oxidativo y de dejarla perfecta y preparada para el posterior ritual de maquillaje.

Un producto que quizá quiere abarcar demasiado.

Desde luego que contiene ingredientes antioxidantes de primera línea, como el extracto de de varias frutas y bayas (arándanos, uvas, bergamota, acai, etc.) ricos en vitaminas y otros antioxidantes, que además aportan activos maravillosos para la piel: protectores, regeneradores, antiinflamatorios, curativos y un largo etcétera.

Pero la lista de ingredientes remata con una cantidad desproporcionada de conservantes y estabilizantes cuyo uso, cuando no son de origen natural, resulta controvertido, por decirlo suavemente; un polímero de nombre eterno para estabilizar  y simular eso tan atractivo que la industria cosmética llama «un tacto de seda», pero que, desde nuestro punto de vista, no es necesario en absoluto (se trata de una silicona)  y varios colorantes para dar al suero ese color tan particular.

El dióxido de titanio es un filtro para los rayos UV pero que puede no tener demasiado sentido en un suero, ya que los filtros solares deben quedar en la superficie cutánea, aislando la piel de los rayos solares, por lo que su función queda comprometida en un sérum.

Un suero precioso cuya fórmula empieza muy bien pero se pierde al final, rebajando mucho su calidad con ingredientes dudosos o peligrosos. Una pena.

Se aplica con un gotero… sigue sin ser la mejor opción.

Penetra bien pero contiene componentes que yo no quiero en mi piel y menos aún en sus capas más profundas, como los colorantes, sin ir más lejos.

Water, Propanediol, Glycerin, Polysorbate 20, Glyceryl Polyacrylate, Euterpe Oleracea Fruit Extract, Vaccinium Angustifolium Fruit Extract, Lycium Barbarum Fruit Extract, Sambucus Nigra Fruit Extract, Tamarindus Indica Seed Polysaccharide, Phenoxyethanol, Ethylhexylglycerin, Hydroxyethyl Acrylate/​Sodium Acryloyldimethyl Taurate Copolymer, Vanilla Planifolia Fruit Extract, Citrus Aurantium Bergamia Fruit Oil, Citrus Paradisi Peel Oil, Red 33, Red 4, Blue 1, Mica, Titanium Dioxide.

El estrés oxidativo y la piel

Los mejores sérums antioxidantes

Seguramente has oído hablar del estrés oxidativo y la oxidación celular en más de una ocasión, pero puede que no tengas claro en qué consisten realmente estos procesos.

Cuando un átomo o una molécula tiene un electrón de menos (desapareado o desparejado) lo tomará de un átomo o molécula vecinos para reequilibrarse, dejando, a su vez, desequilibrada a esta segunda partícula, que repetirá el patrón, dando lugar a una reacción en cadena (sí, puede que todo esto te suene de las lejanas clases de química 😜). A esta transferencia de electrones se la denomina reacción redox.

La oxidación es un proceso cotidiano y natural, necesario para la renovación celular, y hasta sano, y el organismo cuenta con recursos para hacerle frente sin problemas, pero cuando tiene que lidiar con más oxidación de la que puede manejar solo con sus propios medios se produce lo que hemos dado en llamar «estrés oxidativo», ante el cual precisamos de ayuda exterior.

Son muchos los factores exteriores que pueden saturar de procesos oxidativos a nuestro organismo y, más concretamente, a nuestra piel. De todos ellos el más demoledor y el que deja las huellas más profundas en nuestro cutis es, sin duda alguna, el sol y sus radiaciones.

Tomar el sol sin medida supone un absoluto desgaste para la piel. Bajo la influencia de la radiación UV, surgen radicales libres, en su mayoría especies reactivas de oxígeno, que dañan la piel de muchas maneras y en todos sus estratos, llegando a dañar hasta el ADN de las células epiteliales.

Los antioxidantes y otros ingredientes activos protegen contra el estrés oxidativo y el envejecimiento prematuro de la piel, siendo capaces incluso de revertir el daño perpetrado al ADN.

La piel, con mucho nuestro mayor órgano, sirve como barrera entre el nuestro organismo y el medio que nos rodea. Esta capa protectora metabólicamente activa está constantemente expuesta al estrés oxidativo, que es causado por factores internos y externos.

Son estos factores, particularmente los rayos solares, los que generan radicales nocivos, principalmente especies reactivas de oxígeno (ROS por sus siglas en inglés).

Cada capa dela piel -desde afuera hacia adentro: estrato córneo, epidermis, dermis e hipodermis- tiene su propio sistema protector contra el ataque de los radicales libres y presenta un aspecto y fisiología diferentes según las distintas funciones de cada una.

El estrés oxidativo se produce cuando se forman más radicales libres y oxidantes (ROS) en la piel de los que los sistemas de protección antioxidante pueden interceptar y neutralizar. El exceso de ROS cambia el equilibrio redox de las células de la piel, dando además lugar a una reacción oxidativa en cadena.

Este exceso de ROS puede darse, por ejemplo, como resultado de la exposición a los rayos UV o a la contaminación, aunque el origen puede ser también endógeno, debido a una deficiencia en vitaminas antioxidantes o a defectos enzimáticos en la defensa antioxidante. Esta forma de estrés oxidativo puede ser exacerbada por reacciones inflamatorias fisiopatológicas y por el metabolismo celular.

El perjuicio por ozono ha aumentado en los últimos años, afectando principalmente a la superficie de la piel, el estrato córneo. Puede interactuar directamente con antioxidantes o estimular una mayor formación de ROS. Es probable que los compuestos resultantes, por ejemplo los productos de peroxidación lipídica (oxidación de las capas grasas), puedan penetrar más profundamente en la piel y causar más daño, pero aún no se ha investigado en detalle.

Daño en todas las capas de la piel

Los mejores sérums antioxidantes para la piel

Los radicales se forman por hidrólisis (desdoblamiento molecular causado por el agua) de las moléculas de agua, incluso con radiación UV a corto plazo, y este proceso normalmente es el principio de una oxidación en cascada de todas y cada una de las moléculas -y, por lo tanto, de las céulasimplicadas.

No hay una sola capa de la piel que escape a este ataque, que se da en todas los niveles, de forma distinta en cada uno.

La radiación UVA, de onda larga, penetra profundamente en la piel, lo que significa que puede reaccionar no solo con las células epidérmicas, sino también con los fibroblastos de la dermis, dando origen a la formación de radicales allí.

La radiación UVB, de onda corta, por otro lado, se absorbe en gran medida en la epidermis y cambia principalmente el ADN y las proteínas en los queratinocitos epidérmicos (las células que más abundan en la epidermis) y las células de Langerhans (células implicadas en los procesos autoinmunes cutáneos).

En menor medida, la radiación UVB estimula la formación de radicales por hidrólisis. Los lípidos, las proteínas y los ácidos nucleicos celulares se ven atacados por diferentes longitudes de onda UV en las diferentes capas.

El daño causado por los rayos UVC es insignificante, porque se absorben en la capa de ozono de la atmósfera (este es uno de los motivos por los que es para nosotros fundamental preservar esta capa de ozono).

Los lípidos de las células de la piel están compuestos en un 25% de ácidos grasos insaturados, lo que explica por qué los productos de peroxidación lipídica (degradación del sebo cutáneo por efecto de la oxidación) también se pueden encontrar en las pieles normales y saludables. Su concentración está fuertemente influenciada por la nutrición, el recambio celular y diversas variantes ambientales, por ejemplo, la exposición a la radiación.

Los estudios con queratinocitos humanos y fibroblastos de la piel han demostrado que su contenido de malondialdehído, un marcador de peroxidación lipídica, aumenta significativamente después de la exposición a la radiación UVA y UVB.

Los cambios en los lípidos de la membrana celular modifican su fluidez, haciendo a la célula más vulnerable a un cambio en su metabolismo que lleve a un serio desequilibrio que desembocará en células enfermas y «contagiosas».

El ADN llega a estar dañado principalmente a causa de la radiación UVB, que por lo tanto tiene un mayor potencial mutagénico que la radiación UVA. Esta constante exposición de las células cutáneas a la radiación puede desembocar en alteraciones tales en el ADN que den lugar incluso a procesos cancerígenos.

La intervención de los sistemas de reparación de ADN puede, además, causar daños debido a otros tipos de estrés metabólicos.

La piel contiene proteínas fibrilares, estructuralmente importantes, en alta concentración, especialmente queratina, elastina y colágeno, que otorgan a la piel características tan básicas como tersura, flexibiliad y resistencia. La oxidación de estas proteínas cambia su estructura espacial, lo que puede afectar su funcionalidad y llevar a su degradación.

Algunos de los cambios inducidos por radicales libres en la piel incluyen la acumulación de elastina y una mayor descomposición del colágeno.

La radiación UVA puede liberar hierro que a su vez provocará daños en las células y los tejidos a través de la formación de radicales en las reacciones de Fenton (un tipo de oxidación especialmente agresiva).

El estrés oxidativo también juega un papel importante en muchas enfermedades de la piel.

Mecanismos protectores de la piel

Los 5 mejores sérums antioxidantes

Además de la ropa, los protectores solares son la forma más conocida de evitar el daño de los rayos UV y las quemaduras provocadas por la sobreexposición al sol. La medida en que protegen, incluso en el caso de radiación UV a baja dosis, a largo plazo en áreas expuestas de la piel, sigue siendo muy controvertida.

En los sistemas de protección natural, muchos mecanismos funcionan codo con codo y entre sí en diferentes niveles. Los procesos de prevención, reparación y adaptación se pueden diferenciar funcionalmente. De estos solo una pequeña parte, a saber, los antioxidantes, puede ser influenciada de manera exógena y, por lo tanto, mejorada desde fuera.

La estrategia preventiva más simple de la naturaleza contra la radiación solar nociva es la absorción o refracción de la luz mediante el engrosamiento del estrato córneo y la epidermis en su conjunto. Las proteínas elastina y colágeno, el pigmento melanina, así como las quinonas y flavinas, están presentes en grandes cantidades en la epidermis y forman un filtro contra la radiación UV, protegiendo a otras proteínas más importantes y sensibles.

Los sistemas de reparación incluyen todas las enzimas responsables de descomponer las proteínas dañadas en la dermis y la matriz extracelular para poder eliminarlas, pero también incluyen procesos dependientes del ADN.

Si comparamos los dos tipos de células de la piel (queratinocitos y fibroblastos) en su contenido de ferrita, es posible ver que los queratinocitos, que están más expuestos al sol, contienen más ferritina. Esto es así para evitar una posible aparición de iones de hierro libres: las proteínas protegen la piel del hierro libre, lo que puede verse como una adaptación de la piel al estrés oxidativo.

Mucho más conocidos (porque son visibles) son los procesos de adaptación bioquímica conocidos como el «bronceado de la piel». Hay dos procesos involucrados en la oxidación mediada por enzimas de la melanina en la piel que dan como resultado un bronceado inmediato:

  • La redistribución de los melanocitos inducida por los rayos UV en la piel.
  • La oxidación de la melanina.

En un proceso de bronceado lento, se estimula la formación de nueva melanina. La melanina y los melanocitos forman una barrera contra la radiación UV y, por lo tanto, protegen a otras estructuras de esta, lo que ha quedado demostrado en numerosos estudios y se sabe, porque se ha constatado, que la piel bronceada sufre menos daño en el ADN, a una misma dosis de rayos UV, que la piel no bronceada.

Tanto las radiaciones UVA como las UVB pueden cambiar la expresión génica en las células de la piel, dando lugar a la creación de productos génicos que protegen a las células del estrés oxidativo, influyen en la descomposición y regeneración de la matriz extracelular y regulan la proliferación celular.

Las bajas dosis de rayos UV activan la reparación del ADN, lo que puede ayudar a prevenir el daño celular severo causado por la exposición al sol. De hecho, la piel tiene muchos recursos de lo más ingeniosos y efectivos para afrontar la oxidación y la exposición solar de forma exitosa y ventajosa. Pero no interpretes estos datos como una invitación a tomar el sol, porque no lo son. Bajas dosis quiere decir bajas dosis: muy bajas, de hecho.

El patrón de expresión y distribución de los sistemas protectores antioxidantes comunes y los antioxidantes de bajo peso molecular dependen de la capa de la piel, siendo la capacidad antioxidante de la epidermis mayor que la de la dermis. Lo mismo se aplica al estrato córneo en comparación con la epidermis. La epidermis contiene aproximadamente cinco veces más vitamina C que la dermis.

Los antioxidantes de bajo peso molecular más importantes en la piel son las vitaminas C y E, que los humanos no pueden sintetizar, así como el glutatión, la tiorredoxina y el ácido lipoico, que el cuerpo humano puede producir por sí mismo, aunque su producción es diferente en cada individuo y está sometida a las restricciones que el paso del tiempo impone en todos los procesos metabólicos y fisiológicos.

Estas moléculas antioxidantes protectoras actúan durante la exposición a la radiación UV, como ha quedado patente en diversos estudios. En estos procedimientos orgánicos y sus resultados en estudios de todo tipo se basa la aplicación tópica de algunos antioxidantes muy efectivos.

El envejecimiento a través del fotoenvejecimiento

La funcionalidad de la piel, como la de otros órganos, disminuye con la edad.

El envejecimiento normal (intrínseco) de la piel se caracteriza por el desgaste estructural y la pérdida del grosor de la dermis. Las señales de esta degradación incluyen aumento de la fragilidad cutánea, pérdida de elasticidad y adelgazamiento de la piel.

Una piel naturalmente envejecida parece lisa, pálida y tiene arrugas finas.

Las pruebas en queratinocitos humanos han demostrado que las células viejas son menos resistentes al daño inducido por los rayos UV. La piel joven puede reparar mejor el daño. Esto se debe en gran parte al hecho de que la piel va perdiendo antioxidantes hidrófobos de bajo peso molecular con el paso del tiempo.

Los factores intrínsecos (genéticos) y extrínsecos (ambientales) contribuyen al envejecimiento de la piel. De todos ellos, el papel principal lo juega la luz ultravioleta, pese a que también hay otros factores de peso, como el tabaquismo, el tabaquismo pasivo, la contaminación por ozono, la polución o la mala nutrición.

El fotoenvejecimiento es un proceso biológico complejo que afecta a todas las capas de la piel. El daño principal tiene lugar en la capa intermedia, la dermis.

Clínicamente, se distinguen dos tipos de fotoenvejecimiento: el que presenta pliegues profundos, flacidez, apariencia coriácea, formación de ampollas y cicatrización reducida, y el que presenta atrofia y venitas.

Los cambios detectables -que no visibles-incluyen pérdida y descomposición específica del colágeno dérmico y un aumento masivo de elastina. Se ha encontrado N-carboximetil-lisina, un marcador potencial para el estrés oxidativo, en mayores cantidades en la piel humana fotoenvejecida.

Las mayores diferencias entre el fotoenvejecimiento y el envejecimiento natural de la piel se pueden encontrar en la dermis. La síntesis de colágeno disminuye mucho más dramáticamente en la piel constantemente expuesta al sol que en la que no lo ha estado.

El estrés oxidativo conduce a daños en la piel que aumentan y se agravan con la edad. Cuando la piel está continuamente expuesta a las radiaciones solares  el proceso de envejecimiento se adelanta y acelera notablemente. El fotoenvejecimiento  representa hasta el 80% de los cambios encontrados en la piel prematura y gravemente envejecida.

Son muchos los estudios que dejan patente la relación entre la radiación solar y el deterioro cutáneo temprano y marcado.

Los antioxidantes protegen la piel

5 mejores sérums antioxidantes

Se ha observado que la cantidad de antioxidantes de bajo peso molecular en la piel disminuye después que esta haya estado sometida a la radiación solar.

Los estudios parecen avalar la teoría de que la aplicación tópica de antioxidantes puede reducir e incluso, en ocasiones, revertir, al menos en parte, el daño causado por la el sol.

En cuanto a la ingesta de antioxidantes, ya sea a base de incrementar su presencia en la dieta o mediante complementos alimentarios de vitaminas y otros, no hay evidencias de que, en una situación de normalidad y dieta saludable, más antioxidantes supongan mayor protección. Es posible que añadir antioxidantes a la dieta sin ton ni son sea tan inútil como caro.

Betacaroteno y vitamina A (retinol)

Ambas sustancias protegen la membrana celular de la oxidación lipídica originada por radicales.

El betacaroteno previene la formación de radicales lipídicos; también influye en el grosor de la piel al activar la proliferación de queratinocitos y, por último, actúa como un filtro para los rayos ultravioleta de todo tipo, pero es muy inestable.

El retinol (vitamina A) y sus derivados se utilizan para revertir los efectos del sol en la piel con muy buenos resultados, pero no sirven como prevención, ya que provocan fotosensibilidad cutánea cuando la piel está al sol, lo que puede empeorar la situación en vez de mejorarla.

Los productos ricos en esta vitamina deben utilizarse preferentemente por la noche y la rutina diaria debe incluir la retirada de cualquier resto así como el uso diario de protector solar con un FPS 50+ o superior, para garantizar la protección real.

Los resultados de la vitamina A y sus derivados parecen ser mucho más significativos en el uso tópico. La ingesta solo supone una diferencia cuando estamos ante casos de carencia importante de esta vitamina.

Vitamina C (ácido ascórbico)

Un estudio en pacientes sanos mostró que la ingesta de vitamina C combinada con la ingesta oral de vitamina E puede reducir el daño inducido por los rayos UVA / UVB.

En cuanto a la aplicación tópica, tanto el ácido ascórbico como sus derivados actúan como un eficaces eliminadores de radicales y, por lo tanto, reducen el estrés oxidativo de forma constatable, tanto a través de estudios como por experiencia directa en casos individualizados.

Además, interviene en la síntesis del colágeno estimulando su producción y devolviendo tersura y resistencia, a la vez que luminosidad, a la piel.

El palmitato de ascorbilo tiene marcados efectos antiinflamatorios. Se encontró una reducción en el enrojecimiento de la piel después de la irradiación UV de la piel cuando se aplicó localmente palmitato de ascorbilo en el área dañada.

La capacidad de esta vitamina en todas sus versiones es de sobra conocida, pero lo mejor es no exponerse al sol de forma continuada y evitar el daño, en vez de repararlo.

Vitamina E (tocoferol)

Solo determinadas plantas pueden producir esta vitamina y sus derivados, que forman un grupo que se divide en tocoferoles y tocotrienoles.

La vitamina E tiene propiedades captadoras de radicales y puede proteger los ácidos grasos insaturados de las membranas cutáneas de la oxidación. La administración de vitamina E a cultivos de queratinocitos humanos reduce el estrés oxidativo causado por la radiación.

Sin embargo, la protección contra el cáncer de piel o las quemaduras solares no se ha podido establecer claramente. Los resultados en humanos son contradictorios. Por ejemplo, algunos estudios clínicos encontraron que el a-tocoferol no brinda protección contra las quemaduras solares o el cáncer de piel, mientras que un estudio realizado por Wohlrab y colaboradores en 2002 encontró una reducción en el riesgo de cáncer de piel, además de la función antiinflamatoria. Algunos grupos mostraron una reducción en la aparición de eritema (quemaduras solares) con la administración tópica de vitamina E.

También estimula la formación de colágeno, reduce las arrugas de la piel y la protege contra los tumores de piel mediante la aplicación tópica.

El contenido de vitamina E en las capas de la piel aumenta hacia adentro. En las capas inferiores del estrato córneo, las concentraciones son a veces diez veces más altas que en las exteriores. Para regenerar el tocoferol en las capas superiores, existe un sistema de transporte especial desde la epidermis, que asimismo contiene mucho tocoferol, hasta el estrato córneo (la subcapa más externa de la epidermis).

La administración simultánea de vitaminas C y E potencia el efecto protector contra las quemaduras solares en voluntarios sanos. La combinación tiene sentido porque la vitamina C es capaz de regenerar la vitamina E.

Ubiquinona (Coenzima Q10)

La resistencia de los queratinocitos a la luz UV disminuye a lo largo de la vida.

La aplicación de ubiquinona natural estimula la regeneración de los propios sistemas de la piel para producir esta sustancia fundamental en el bienestar cutáneo que está directamente implicada en los procesos tanto regenerantes como degenerativos.

Interactúa directamente contra los oxidantes y parece afectar a la vitamina E.

En células de piel humana cultivadas, se mostró un recubrimiento protector contra la radiación UV cuando se añadió Coenzima Q10 al medio de cultivo. Los cambios existentes en la piel causados ​​por el fotoenvejecimiento se redujeron al menos parcialmente gracias a la ubiquinona.

Melatonina

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La hormona melatonina actúa como un potente eliminador de radicales in vitro. Como hormona, su concentración en el cuerpo es tan baja que esta propiedad no debería desempeñar un papel in vivo. Algunos estudios han demostrado su efecto fotoprotector después de la aplicación tópica, tanto sola como en combinación con vitamina E o vitamina C pero se sabe poco sobre el mecanismo de acción concreto por el que interviene.

Los experimentos con fibroblastos muestran que un suplemento de melatonina contra la radiación UV, protege especialmente contra la peroxidación lipídica y mantiene la vitalidad celular.

Selenio

El selenio es un oligoelemento esencial para los humanos y necesario para una función normal de la respuesta inmune. La administración oral o tópica protege contra las reacciones inflamatorias inducidas por los rayos UV, el daño oxidativo del ADN, la peroxidación lipídica y la muerte de las células. También parece poder reducir la incidencia del cáncer de piel tanto en ratones como en humanos.

Las selenoproteínas están involucradas en la regulación del bronceado de la piel y parece que puede reducir los peróxidos lipídicos, el peróxido de hidrógeno y los peróxidos orgánicos haciéndolos inofensivos.

Novedades en la protección de la piel

Además de los antioxidantes establecidos, que ya se utilizan en multitud de formulaciones, se pueden concebir enfoques adicionales que podrían contribuir significativamente a la protección de la piel en el futuro desde un abordaje farmacológico.

  • Quelantes de metales: La aplicación tópica de quelantes metálicos redujo el daño cutáneo inducido por los rayos UV en varios estudios (63, 64).
  • Inhibidores de PARP: la enzima poli (ADP-ribosa) polimerasa o PARP, para abreviar, normalmente se activa en el núcleo celular después del daño oxidativo y participa en la reparación de lesiones de ADN. Dado que la enzima consume mucha energía después de su activación, este proceso de reparación celular puede conducir a la muerte celular. La aplicación tópica de un inhibidor de PARP puede reducir la tasa de mutación del ADN y debilitar la respuesta inflamatoria. Según estos resultados, los inhibidores de PARP podrían ofrecer, en un futuro no muy lejano, una nueva forma de tratar el daño extenso por rayos UV.
  • Enzimas de reparación de ADN: aunque los estudios son todavía poco concretos.
  • Polifenoles, epigalocatequina y derivados: Recientemente, cada vez más laboratorios han estado estudiando los efectos de los polifenoles y otras sustancias del té verde que muestran un claro efecto en la disminución de la aparición de tumores de todo tipo (tanto cancerígenos como no cancerígenos), además de modular la respuesta inflamatoria y afectar a la proliferación celular, aunque se sabe poco todavía sobre los mecanismos exactos de acción.

De un vistazo

Nuestra piel está constantemente expuesta al estrés oxidativo, especial, pero no únicamente, a causa de los rayos solares. Los propios sistemas de reparación, prevención y adaptación del cuerpo, así como varios antioxidantes, contrarrestan este daño.  Sin embargo, el deterioro de estos sistemas con la edad lleva al proceso de envejecimiento natural.

El daño provocado por la constante exposición a la radiación solar puede acelerar drásticamente el proceso de envejecimiento de la piel. Este daño es acumulativo, la piel guarda memoria de él y no tiene por qué manifestarse de forma inmediata, pero siempre acaba apareciendo.

Por lo tanto, es importante comenzar a mejorar la protección antioxidante de la piel lo antes posible. Varios ingredientes activos pueden intervenir en diferentes niveles. El que elijas, sea único o una combinación de varios antioxidantes, pueden proporcionarte una protección óptima.

Hay que destacar que parece posible revertir parcialmente el daño existente.

Probablemente la forma más efectiva de prevenir el daño por oxidación de la luz no sea la más cercana a la elección que cualquiera de nosotros haría: evitar la luz solar directa. Tanto los estudios como la experiencia demuestran que es el mejor camino para evitar el envejecimiento prematuro originado por la exposición al sol.

Cambios en la piel

Cambios en la piel relacionados con la edad

  • La piel se hace más fina y menos flexible.
  • El contacto entre la dermis y la epidermis se debilita.
  • La dermis va perdiendo fibroblastos con el paso del tiempo y, por lo tanto, elastina y colágeno.
  • La piel se vuelve más seca.
  • Cuando se daña se regenera más lentamente.
  • La función de los melanocitos disminuye.
  • Hay cada vez menos células inmunes disponibles (células de Langerhans).

Efectos del fotoenvejecimiento

  • La epidermis se hace más gruesa.
  • Se produce más elastina en la epidermis.
  • Aparecen arrugas de forma temprana: son más en cantidad y más profundas.
  • Aumento de la pérdida de células de Langerhans.
  • Aumento de la pérdida de colágeno.
  • Aparición de manchas pigmentarias.

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