El sérum es el mejor cosmético que puedes incorporar a tu rutina diaria para regenerar y recuperar tu piel en todos los sentidos.

Tengas la edad que tengas, hará maravillas con tu cutis desde el primer día, pero, sobre todo, lo irá rejuveneciendo y refrescando profunda y permanentemente, a medio y largo plazo.

De lo único que tienes que ocuparte es de elegir el mejor.

Como la oferta es infinita, te dejamos nuestra selección, hecha a partir de criterios bastante exigentes: buscamos ingredientes naturales y de calidad por encima de todo, e intentamos sustraernos a las campañas de marketing.

Esperamos que te resulte útil.

Nezeni Cosmetics sérum Antiage

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Empezamos fuerte con un producto en el que todos los ingredientes son de origen natural.

Esta empresa muestra y demuestra una auténtica preocupación por sus fórmulas, buscando no solo los mejores ingredientes, sino la perfecta combinación de estos para conseguir resultados óptimos.

Desde nuestro punto de vista, aquí lo han conseguido.

Sensaciones en la piel: cunde, es fresco, se absorbe rápidamente pero deja la piel jugosa y tersa a la vez. Deja el cutis suave, liso y luminoso.

Estamos ante un suero antiedad equilibrado, con una textura ligera y cremosa que, sin embargo, se penetra muy bien, no deja residuos en la piel y sí una sensación de hidratación profunda y piel renovada.

Lo que más nos ha sorprendido son los resultados después de un mes de uso: realmente la piel aparece renovada, satinada y reluciente. 

En las primeras aplicaciones se aprecia, a veces, una cierta sensación en la piel que algunas personas describen como un ligero cosquilleo y otras como algo de calor en el rostro. Desaparece enseguida y es una reacción normal ante un producto de ingredientes potentes, que realmente está haciendo «cosas» en las capas más profundas de nuestra piel.

Veamos qué cosas hace, cómo y por qué, analizando el INCI:

Aqua, Propanediol* (*Certificado Ecocert), Pentylene Glycol, Chenopodium Quinoa Seed Extract, Ascorbyl Glucoside, Sodium Hyaluronate, Arginine, Trisodium Ethylenediamine Disuccinate, Ammonium Lactate, 1,2 Hexanediol, Caprylyl Glycol, Phenoxyethanol, Sodium Carrageenan, Ethylhexylglycerin, Sea Salt.

Empieza por agua y termina con sal marina, como un buen suero (el suero fisiológico, imprescindible para la vida, está compuesto de esos dos ingredientes). En medio, una afortunada mezcla de ingredientes.

Nos llama la atención y nos encanta el Cobiolift (Chenopodium Quinoa Seed Extract en el INCI), un compuesto registrado, elaborado a partir de extracto de semillas de quinoa, que tiene increíbles propiedades tensoras a la vez que rellena arrugas y crea una película que se adapta a la piel con un alto nivel de compatibilidad biológica, alisándola de forma inmediata desde el primer uso y mejorando su aspecto y respuesta a medio y largo plazo, aportando, además, humedad y protección eficaz frente a la contaminación y el estrés, a concentraciones muy bajas (se ha demostrado su eficacia en pruebas in vivo con un 0,5 % de concentración).

Por el puesto que ocupa en la lista de ingredientes tenemos que suponer que está en concentraciones superiores al 1 %, lo que explica el espectacular efecto rejuvenecedor que se obtiene del uso continuado de este suero: los estudios in vivo muestran hasta un 47 % de reducción en la profundidad de arrugas tanto superficiales como las ya establecidas.

A este compuesto se suma un cocktail de ácido hialurónico de diferentes pesos moleculares que garantiza que este ingrediente consigue llegar a cada capa de la piel en la que es necesario para realizar su trabajo: hidratar como ningún otro, reteniendo hasta 1.000 veces su peso en agua, si es necesario, y rellenar los surcos de la piel de forma perfecta y natural.

Pero lo más asombros del AH es que puede regular la retención de humedad en función de factores tanto intrínsecos como externos. Como resultando, cada piel recibe un tratamiento absolutamente personalizado.

Entre los dos, una de las formas más estables de la vitamina C, el glucósido de ascorbilo (Ascorbyl Glucoside), un potente antioxidante que aporta luminosidad y volumen a la piel, mientras la protege de los efectos nocivos del sol.

El resto de ingredientes, desde el agua y el propanediol (un solvente, emoliente y humectante de origen natural y excelentes propiedades) hasta la sal marina, están incorporados en las dosis necesarias para garantizar un producto profundamente respetuoso con la piel y sus propios procesos que, sin embargo, consigue estimular e incrementar el óptimo funcionamiento cutáneo.

La arginina no es solo un estabilizante, sino un aminoácido esencial que interviene tanto en la renovación celular como en la regeneración muscular.

El resultado es que, mientras a medio y largo plazo el sérum va reestructurando la piel, a la vez repara el manto hidrolipídico, lo que, entre otras cosas, explica la mejoría casi inmediata que se nota.

Los conservantes son todos de origen natural, efectivos y muy bien catalogados entre los ingredientes bio.

Esta empresa no se queda en una fórmula simplemente natural, sino que busca la combinación perfecta entre ingredientes altamente eficaces e intenta eliminar aquellos de origen orgánico que podrían llegar a dar problemas reactivos o alergénicos.

Y va más allá, asegurándose de que sus ingredientes no provocarán nunca el llamado efecto combinado, que se produce cuando se acumula en la piel una cantidad excesiva de productos potencialmente irritantes, alergénicos o tóxicos. Esta acumulación se produce al sumarse pequeñísimas dosis de estas sustancias presentes en varios productos que nos aplicamos unos encima de otros, de forma que se supera la cantidad que la piel puede tolerar de forma segura. De hecho, se acumulan en cantidades por encima de las permitidas legalmente.

Sus productos están testados dermatológicamente, son hipoalergénicos (lo que no pueden decir todos los productos orgánicos y/o biológicos) y no comedogénicos. Por descontado, no tiene perfumes, aromas ni fragancias.

Nos gustna el envase y el aplicador (airless), nos gustan los colores, que venga en cantidad suficiente (50 ml) y que caduque a los dos años cerrado,  porque los conservantes naturales también caducan (las cosas que no caducan nos parecen altamente sospechosas). Desde luego, para nosotros es una garantía más.

Eso sí, solo lo puedes comprar online, en la web del fabricante en nezeni.com o, un poco más caro, en Amazon.

Dehesia sérum piel radiante

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Otro sérum que promete ingredientes naturales y cumple.

Nos gusta mucho y nos parece un tipo de formulación que puede resultar fantástica para muchas pieles, pero le encontramos algunos pequeños fallos que hacen que, desde nuestro punto de vista, no pueda estar en primer lugar.

La sensación sobre la piel es de suavidad, oleosa pero no pringosa, y se absorbe rápida y fácilmente. Es una fórmula rica que ofrece buenos resultados incluso a las pieles grasas, pese a que los aceites vegetales abundan en su composición. Hay usuarios que comentan que no necesitan una hidratante sobre este sérum.

Tiene un olor muy agradable, lo que es un gran atractivo, sin duda, pero, para nosotros, uno de los motivos por los que pierde puntos: fragancias y sérums no hacen buena pareja, y da lo mismo de dónde salga la fragancia.

Hay muchos ingredientes naturales que contienen aromas que les hacen menos compatibles con una importante cantidad de pieles, ya que provocan una gran cantidad de reacciones adversas e irritaciones en pieles sensibles, así como alergias.

Que muchos fabricantes prescindan de los perfumes en sus sueros no es por capricho: todos saben que el buen olor es un atractivo importante en un cosmético, pero también que las fragancias son ingredientes poco seguros, incluso si son de origen netamente natural.

¿Nuestra recomendación? Pruébalo primero en una zona pequeña y oculta, como puede ser tras la oreja, y espera entre 24 y 48 horas para cerciorarte de que no hay reacciones de ningún tipo. De hecho, deberías hacer esta prueba con cualquier sérum, siempre.

Aquí está su lista de ingredientes (INCI):

Prunus amygdalus Dulcis Oil*, Decyl Oleate, Butyrospermum Parkii Butter*, Candelilla Cera, Olea europaea Fruit Oil*, Aqua, Glycerin*, Opuntia ficus indica Seed Oil*, Prunus Armeniaca Kernel Oil, Vitis Vinifera Seed Oil*, Punica granatum Seed Oil*, Sodium Hyaluronate, Aloe barbadensis Leaf Extract*, Chamomilla Recutita Flower Extract*, Rosmarinus officinalis Leaf Oil*, Pelargonium graveolens stem leaf oil, Tocopheryl Acetate, Benzyl Alcohol, Glyceryl Caprylate, Glyceryl Undecylenate, Potassium Sorbate, Sodium Benzoate, Citronellol, Geraniol, Linalool, Limonene.

*ingrediente procedente de agricultura ecológica 

Se aprecia rápidamente que el peso de la fórmula recae sobre los aceites vegetales en primer lugar, lo que nos parece un acierto, por su alta compatibilidad con el sebo cutáneo.

Así, encontramos aceite de almendras dulces (Prunus amygdalus Dulcis Oil), altamente biocompatible, con probados efectos regeneradores, antiinflamatorios, antioxidantes, rico en ácidos grasos; oleato de etilo (Decyl Oleate), un disolvente graso muy compatible con la piel, nada irritante, que facilita la penetración de los principios activos liposolubles e hidrata profundamente; manteca de karité; cera candelilla; aceite de oliva, de albaricoque, de semillas de uvas, de higo o de granada, todos ingredientes capaces de aportar a la piel y al manto hidrolipídico los nutrientes que necesitan para recuperar y mantener sus funciones.

A estos se añaden el ácido hialurónico, cuyos beneficios ya hemos comentado anteriormente, y las esencias de varias plantas con conocidos efectos beneficiosos sobre la piel, como el aloe vera, la manzanilla, el romero y el geranio.

Después encontramos la vitamina E (Tocopheryl Acetate), que cumple con funciones antioxidantes, hidratantes, reparadoras y protectoras.

Siguen los conservantes, necesarios siempre en fórmulas con agua en su composición, y, finalmente, las fragancias ya mencionadas. Algunas son parte de los aceites esenciales ya mencionados, pero el fabricante está obligado a reseñarlos por separado si su proporción supera un porcentaje determinado, justamente por su potenciales efectos negativos.

Además, en un producto con más de un 70 % de ingredientes de origen ecológico, curiosamente ninguno de los perfumes está acompañado de los dos asteriscos (**) que certificarían que tienen su origen en aceites esenciales. Lo que no es ni pecado ni malo, pero da una idea de hasta qué punto el markenting que podríamos llamar «dudoso» se cuela en todo tipo de productos, incluidos los «naturales».

El entrecomillado va no por este sérum, sino por tantos que presumen de ser naturales y luego tienen en su composición verdaderas aberraciones químicas (por eso la lista de sérums de este artículo es tan breve).

Se trata de una fórmula que apuesta por ingredientes muy sencillos, básicamente aceites y esencias, con un añadido de ácido hialurónico y que, si bien nos encanta como sérum, nos parece que quizá queda un poco corto como sérum específicamente antiedad.

Nos choca un poco el cuidado puesto en una  receta en la que se han seleccionado aceites vegetales de primer orden a la hora de mimar y mejorar la piel, no irritantes, que queda comprometida con algunas de las esencias elegidas, que contienen fragancias.

Por supuesto que no todo el mundo tiene reacciones con las esencias, pero no son pocas las personas sensibles a ellas.

Eso sí, todos los ingredientes son de origen natural y vegetal, lo que hace que sea apto para veganos, y algunos cuentan con certificado ecológico (lo que demuestra que este no es garantía de ingredientes inocuos).

Un envase cuidado y cuidadoso, un buen aplicador de bombeo airless, que preserva el producto mejor que ningún otro.

Vintner’s Daughter Active Botanical Sérum

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Con toda una leyenda tras su concepción y desarrollo, este sérum se nos presenta como una maravillosa bomba antiedad, realizada a partir de una selección cuidada y estudiada de ingredientes activos de origen natural.

El nombre es, según el fabricante, toda una declaración de principios, casi una militancia: Vintner’s Daughter significa «hija del viticultor», es decir, hija del fabricante de vinos.

Esta firma presume de sus cuidadísimos procesos de selección de materias primas y de extracción de los principios activos, extracción que necesita tres semanas para completarse.

Contar la historia que hay detrás de una marca es un recurso de marketing de los que mejores resultados dan, porque a todos nos gusta vislumbrar a las personas que trabajan y nos facilitan los productos que consumimos: nos lo hace más cercano y nos resulta más fácil identificarnos con ellas y con lo que venden.

No vamos a poner en duda ninguna de las afirmaciones que hace el fabricante sobre sus ingredientes y sus sistemas de selección y trabajo, entre otras cosas, porque el producto final habla por sí mismo.

Estamos ante un sérum 100 % realizado con ingredientes naturales de gran calidad, de tacto oleoso y resultados irregulares en la absorción, ya que algunas personas con piel grasa acusan cierta dificultad en la penetración de este suero.

Deja la piel lisa, con la sensación de estar nutrida, y con el uso continuado recupera luminosidad, frescura y tersura.

Veamos el INCI:

Vitis Vinifera Seed Oil, Corylus Avellana Oil, Citrus Aurantium var Bergamia Peel Oil, Persea Americana Oil, Calendula officinalis, Rose Damascena Absolute, Daucus Carota Seed Oil, Oenothera Biennis Oil, Rosa Rubiginosa  Seed Oil, Citrus Limon Peel, Lavandula x Intermedia Flower, Medicago Sativa Leaf, Urtica Dioica Leaf, Taraxacum Officinale Leaf, Boswellia Carteri Oil, Citrus Aurantium var Amara Flower Oil, Rosmarinus Officinalis Leaf Extract, Hippophae Rhamnoides Fruit, Curcuma Longa Root Oil, Cupressus Sempervirens Leaf Oil, Jasminum Grandiflorum Flower, Calophyllum Tacamahaca  Oil.

De nuevo nos encontramos un sérum hecho a base de aceites vegetales y esenciales, esta vez sin más: ni ácido hialurónico, ni vitaminas o enzimas, más que las que los aceites contengan.

Todos y cada uno de los ingredientes utilizados han demostrado, desde la antigüedad, sus magníficas propiedades y sus múltiples beneficios para la piel.

Como no podía ser menos, viniendo el producto de la hija del vinatero, el primer ingrediente es el aceite de semilla de uva (Vitis Vinifera Seed Oil), lleno de antioxidantes muy potentes, rico en ácidos grasos esenciales y vitamina E, con un alto grado de penetrabilidad y suavemente astringente, lo que ayuda a unificar la piel, controlar la producción sebácea y otorgar un cierto efecto tensor a la fórmula.

Le siguen aceites como el de avellana, del que ya hemos hablado; el de bergamota es un desinfectante y relajante conocido que también contribuye a regular la producción de sebo; el aceite de aguacate nutre e hidrata la piel, restaurando el manto hidrolipídico y es rico en ácidos grasos y vitaminas; el aceite de caléndula, el de rosa damascena, el de zanahoria, menos popular pero lleno de propiedades inmejorables para la piel (es antioxidante, hidratante y nutritivo, protector y regulador del sebo, entre otras); el aceite de onagra y el de rosa mosqueta.

A estos se suma en aceite esencial extraído de la cáscara del limón, el de lavanda, el de hoja de alfalfa, el de hoja de ortiga verde… y así hasta 22 ingredientes.

A estas alturas, cualquiera que investigue un poco sobre cosmética e ingredientes descubrirá que no solo es importante que estos sean de calidad y, preferiblemente de origen natural: es fundamental que la combinación sea acertada y equilibrada, evitando mezclar aquellos que pudieran no llevarse bien, producir reacciones adversas mezclados o, simplemente ser redundantes, es decir, demasiado parecidos.

Es importante, y más en un suero, que no haya demasiados ingredientes y que los que estén lo estén en cantidad suficiente para producir efectos reales.

¿Qué pegas ponemos a este sérum? Básicamente, el precio, muy elevado, no está justificado.

No deja de ser un cóctel de aceites y esencias, demasiados, para nuestro gusto, y con algunos fallos importantes.

Así, algunos ingredientes son fotosensibilizantes (el aceite de bergamota, sin ir más lejos, que resulta ser el segundo de a bordo, o el extracto de piel de limón), y otros pueden ser muy irritantes. No son pocos los usuarios que han sufrido reacciones adversas con el uso de este sérum.

Por otro lado, hay que dejar constancia de que tiene verdaderos adeptos, seguidores fieles que están encantados con este producto.

Por sus ingredientes naturales y sus incondicionales, lo incluimos en nuestra lista, pero nunca sería nuestra primera opción, a pesar de que, en teoría, cumple sobradamente con los requisitos para estarlo.

Se queda corto en propiedades, largo en riesgos innecesarios y se pasa en el precio, desde nuestro punto de vista.

No es hipoalergénico (no puede serlo con esa fórmula) y sí no comedogénico, pero te recomendamos encarecidamente hacer una prueba en detrás de la oreja antes de usarlo por todo el rostro.

Un gotero como aplicador no es el mejor a la hora de preservar el sérum, porque lo expone al aire y al contacto con la piel.

Kizenka Suero de vitamina C

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Otro producto a base de ingredientes 100 % naturales.

Las sensaciones en la piel son de lo más gratas, desde el frescor hasta la recuperación de la luminosidad en la piel.

Echemos un ojo a su lista de ingredientes:

Aqua, Hamamelis Virginiana Leaf/Stem Extract, Aloe Barbardensis Leaf Extract, Retinol, Tocopheryl Acetate, Sodium Ascorbyl Phosphate (vitamin C), Glycerin, Betain, Proline, Dimethyl Sulfone, Simmondsia Chinesis, Ethylhexyglycerin, Carbomer, Sodium hyaluronate, Arginine, Phenoxyethanol.

El extracto de hojas y tallos de hamamelis (Hamamelis Virginiana Leaf/Stem Extract) tiene propiedades calmantes y antiinflamatorias; estimula la renovación celular ayudando a la descamación natural de la piel y limpiándola de contaminantes y microorganismos muertos; protege frente a las radiaciones solares y tiene un efecto lifting gracias a su capacidad de contraer las células.

El aloe es antiinflamatorio, desinfectante, cicatrizante, regenerador, hidratante, antioxidante y un gran protector de la piel en muchos aspectos.

Ahora vienen las vitaminas.

El retinol es vitamina A, cuyos efectos sobre la piel son más que conocidos. Se considera uno de los mejores ingredientes antiedad, pero también tiene un efecto espectacular en la regulación de la grasa y la mejora del acné. Es antioxidante, suavemente exfoliante, pero tiene un marcado efecto fotosensibilizante, por lo que no debe usarse durante el día sin un protector solar con un filtro 50+ o superior, que deberás renovar cada dos horas, normalmente. La mejor forma de evitar el riesgo de manchas e irritación por exposición al sol es dejar su uso exclusivamente para la noche, cuando la piel realiza sus tareas de renovación y mantenimiento.

El tocoferol, ya lo sabes, es vitamina E, de la que ya hemos hablado previamente en este mismo artículo.

La vitamina C está presente en forma de ascorbil fostato de sodio, que es un derivado más estable que la vitamina C pura y ofrece las ventajas de esta (también enumeradas más arriba). No creas que su capacidad para proteger del sol puede contrarrestar el riesgo que el retinol supone, porque no es así.

Los derivados de la vitamina C son, sí, más estables, pero también menos potentes que cuando esta aparece tal cual. Te contamos esto porque la vitamina C también es conocida por ser muy efectiva en concentraciones hasta del 20 % (por encima ya no es efectiva ni segura), pero esta proporción se refiere a la vitamina C pura, el ácido ascórbico. Y todo esto viene a cuento de que este sérum presume de tener un 20 % de vitamina C, pero cuenta con que no es su presentación más potente. Nos parece una publicidad que puede resultar confusa (no es el único fabricante que lo hace).

Contiene también aceite de jojoba, pero no sabemos en qué proporción y si es suficiente como para producir efectos contrastables, ya que aparece incluso depués de la prolina (Proline), un aminoácido no esencial (es decir, que el cuerpo produce, pero cada vez menos) que interviene en la síntesis del colágeno y la elastina y suele aparecer en concentraciones bajas, por lo que puede que el aceite de jojoba tenga un papel más de figurante que de protagonista y, por lo tanto, poco o ningún efecto real.

Lo que es una pena, porque es uno de los mejores aceites para la piel y el más compatible con esta a nivel biológico.

¿Qué decir del ácido hialurónico? Aparece casi al final, mezclado con los conservantes, por lo que es difícil saber si está en cantidades suficientes como para provocar efectos reales.

Si lo está, siempre es un hidratante sin competencia, como ya hemos señalado anteriormente.

En cuanto a la arginina, suponemos que es lo que justifica que en la etiqueta se anuncie que contiene aminoácidos, pero está casi al final de la lista y es difícil saber si es relevante en el conjunto de la formulación.

Un punto a favor de este sérum es que no contiene fragancias ni perfumes; otro, que no tiene un exceso de ingredientes.

La etiqueta no es nuestra favorita, como no lo es el gotero.

Aprender un poco más sobre tus cosméticos

Los mejores sérums antiage

Empecé a interesarme por los ingredientes cosméticos casi sin darme cuenta y, desde luego, sin imaginar entonces que ese interés me llevaría a escribir sobre cosméticos, intentando aportar mi granito de arena para que se conozca mejor su composición y para que los consumidores seamos más conscientes de los productos en los que nos gastamos el dinero (a veces mucho) para ponérnoslos sobre la piel, a veces con muy poco criterio.

Y lo del poco criterio lo digo por mí, personalmente. Tengo una piel bastante agradecida y poco problemática (en líneas generales), no soy de usar a diario un montón de productos, así que, durante mucho tiempo me valió con una hidratante que me dejara la piel suave y gustosa, una limpieza a fondo de vez en cuando y poco más.

Sí que he usado protector solar, porque el sol me molesta mucho, y he vivido a la sombra siempre que he podido. Tomar el sol durante horas nunca ha sido lo mío.

Pero con el paso del tiempo, primero con las hidratantes y luego también con los sérums (los cosméticos que son fijos en mi vida diaria, porque para limpieza voy cambiando y probando cosas nuevas, cuando más cómodas y fáciles, mejor), he ido comprobando en mis propias carnes y, sobre todo, claro, en mi piel, la importancia de conocer los ingredientes y usarlos con inteligencia, para sacarles todo el partido.

Hasta que en un momento dado, mi principal objetivo fue dejar de consumir ingredientes perjudiciales, porque mi preciosa y agradecida piel empezó a estar menos preciosa y algo protestona, la verdad.

El cambio fue un regalo que llegó a tiempo. Desde entonces tengo claro que calidad y marketing no van juntos necesariamente; que, de hecho, en muchísimos casos, más marketing suele significar menos calidad real (por muy carísimos que los potingues puedan llegar a ser); que yo me quedo con lo que funciona, no con lo que me venden.

Me quedo con los ingredientes naturales y soy, en eso, bastante radical, porque no me voy a jugar la salud ni, por supuesto, el aspecto de mi cara, por culpa de los cosméticos.

Aprender a leer las etiquetas me llevó tiempo y es un trabajo que no se termina, porque a todas horas se están inventando nuevos ingredientes y nuevos compuestos, muchos de los cuales siguen siendo nada, humo, para no parar la rueda de «te lo vendo todo porque me lo compras».

Qué es el INCI

Es la declaración, obligatoria por ley, de TODOS y cada uno de los ingredientes que contiene cualquier producto cosmético.

INCI son las siglas, en inglés, de Nomenclatura Internacional de Ingredientes Cosméticos.

En Europa, desde 1997 es un requisito legal ineludible para los productos fabricados y/o vendidos en el espacio de la UE.

Estructura de la lista INCI

Los ingredientes siempre están en orden descendente de concentración en el producto, de tal forma que los primeros son los que más abundan y de los últimos, normalmente, apenas hay trazas.

Los ingredientes que suponen el 1% de la fórmula o menos, no tienen que enumerarse en un orden específico.

Las fragancias se denominan Parfum  o Aroma. De estas última hay un listado con 26 componentes (naturales y sintéticos) que se consideran alergénicos y deben enumerarse a partir de una cierta cantidad.

Aquí te dejamos la lista en orden alfabético:

Alpha-Isomethyl Ionone, Coumarin, Amyl Cinnamal, Eugenol, Amylcinnamyl Alcohol, Evernia Prunastri Extract, Anise Alcohol, Evernia Fufuracea Extract, Benzyl Alcohol, Farnesol, Benzyl Benzoate, Geraniol, Benzyl Cinnamate, Hexyl Cinnamal, Benzyl Salicylate, Hydroxycitronellal, Butylphenyl Methylpropional, Hydroxyisohexyl 3-Cyclohexene Carboxaldehyde, Cinnamal, Isoeugenol, Cinnamyl Alcohol, Limonene, Citral, Linalool, Citronellol, Methyl 2-Octynoate.

Al final del INCI tienen que enumerarse los tintes con los respectivos números de CI (índice de color).

Empezar a investigar ingredientes

Los 3 mejores sérums antiedad

Que es lo que nos interesa, porque lo que te he contado hasta ahora está muy bien pero te sirve de poco si no sabes qué contiene realmente el producto elegido y en qué cantidades.

Hay dos tipos de ingredientes a efectos de su inclusión en el INCI: los extractos naturales, que aparecen con su nombre botánico en latín (por ejemplo, Simmondisa Chinensis para el aceite de jojoba, Prunus Armeniaca para el aceite de albaricoque), y los elaborados (naturales o no), que aparecen con su nombre químico en inglés.

Cada fabricante tiene la opción de añadir, si quiere, la lista de ingredientes en tantos idiomas como desee, pero el INCI obligatorio es como te lo hemos contando en el anterior párrafo.

Vamos a detenernos un momento en los ingredientes elaborados.

Elaborado no es sinónimo de no natural, derivado del petróleo, sintético ni nada parecido. Lo único que significa es que su fuente ha sido manipulada y sometida a procesos químicos para obtener la sustancia que sea.

En este grupo entran tanto las siliconas, absolutamente sintéticas, como los alcoholes de origen natural, incluso orgánico cerificado.

Y, hablando de alcoholes, deja a un lado la idea de que todos son como el que usamos en casa para desinfectar o para amenizar nuestras reuniones sociales. De hecho, existen los llamados alcoholes de cadena larga, que son alcoholes grasos muy utilizados en cosmética, tanto convencional como natural.

El término alcohol hace referencia a características químicas moleculares y, por lo tanto, invisibles. Los hay de cadena corta y larga y de origen sintético y natural.

El ácido hialurónico es un compuesto que nuestro propio organismo produce, pero no es un extracto, así que aparece siempre con su nombre químico en inglés, pese a que la inmensa mayoría del AH usado hoy en día en cosmética se elabora a partir de materias vegetales.

Lo que quiero decir es que, si bien «nombre en latín» significa ingrediente natural, «nombre en inglés» no significa ingrediente de origen sospechoso indefectiblemente. Lo que está claro es que ningún derivado del petróleo (y hay muchos) va a aparecer con su nombre en latín.

Conclusión: no demonices o endioses los ingredientes sin conocerlos (personalmente, añadiría 🤣).

Tipos de ingredientes por función

Mejores sérums antiedad

Podemos dividir los ingredientes en tres grupos según sus funciones en la fórmula final:

  • Materiales, ingredientes o sustancias base: son los que sirven para soportar los activos y llevarlos a las zonas de la piel a las que necesitan llegar. En casi todos los productos son los componentes principales. Se llaman también vehículos.
  • Sustancias activas, principios activos o activos: son las que más aparecen en las fórmulas en segundo lugar, aunque su proporción es muy variable, dependiendo del tipo de cosmético: así, en las cremas hidratantes suponen una cantidad muy pequeña (por debajo del 10 % casi siempre) y en los sérums integran la mayor parte de la fórmula (hasta un 70 % o más, sin son tratamientos intesivos o flash). Son las sustancias encargadas de tratar la piel, cuando es necesario, porque, por ejemplo, los maquillajes no los precisan (aunque algunos los incorporen, lo que no siempre los hace mejores).
  • Excipientes: representan una parte mínima de la fórmula y son los encargados de la durabilidad, la seguridad, la textura correcta, el olor… Incluyen conservantes, colorantes, etc.

Vamos a verlas un poco más detenidamente.

  • SUSTANCIAS BASE

La composición de la grasa superficial de la piel (que es en realidad una mezcla de lípidos, agua y ácidos, que juntos conforman el manto hidrolipídico) y la barrera natural de la piel (capa córnea) sirven como modelo para la composición del material base de los productos cosméticos. Unas veces mejor que otras, porque las sustancias derivadas del petróleo solo consiguen emular los efectos especiales, por expresarlo de alguna manera, es decir las sensaciones, pero no son un buen entorno para que la piel esté real y naturalmente bien.

El contenido de lípidos de la piel es decisivo para el producto final que cada uno debería elegir. Así, por ejemplo, los productos comedogénicos no son aconsejables en general, pero las pieles muy secas pueden beneficiarse mucho de ellos, siempre y cuando estos sean naturales y respetuosos con la piel (las pieles más estropeadas o sensibles precisan, claro está, más cuidado en la elección de ingredientes).

También se pueden establecer diferencias por otros factores como el entorno o las estaciones: en invierno las pieles suelen agradecer hidratantes más grasas, que las protegen más del frío y el viento.

Como sea, los cosméticos de verdadera calidad se caracterizan por el uso de ingredientes  lo más parecidos posible a la piel (biocompatibles). Esta es la única forma de cuidar óptimamente la piel sin sobrecargarla y descarta definitivamente cualquier ingrediente no natural.

La grasa superficial de una piel sana se compone, de media, de las siguientes sustancias:

  • Triglicéridos: 41%
  • Éster de cera: 25%
  • Ácidos grasos; 16%
  • Escualeno: 12%
  • Diglicéridos: 2%
  • Éster de colesterol: 2%
  • Colesterol: 1 – 2%

La barrera natural de la piel contiene:

  • Triglicéridos: 25%
  • Ácidos grasos libres: 20%
  • Ceramidas: 18%
  • Colesterol: 14%
  • Hidrocarburos (por ejemplo, escualeno): 11%

La base de la mayoría de los productos son sustancias grasas y aceites (ácidos caprílicos, palmíticos, linoléicos, etc., en todas sus variantes; aceites vegetales; ceramidas; escaulano), que consiguen mezclarse con agua gracias a los productos emulsionantes. Los humectantes (glicoles, sorbitol, urea, etc.) también suelen formar parte de la receta, que se va complicando.

Las sustancias básicas de un producto para el cuidado de alta calidad deberían, en teoría, ser suficientes para cuidar de manera óptima nuestra piel.

El problema es que no basta con mezclar sustancias sin más: es necesario agregar ingredientes para garantizar la textura y la conservación óptima de los preparados.

Entre las bases más utilizadas en la industria cosmética convencional se encuentran los aceites minerales (vaselinas, ceras microcristalinas, parafinas, ceresinas…), derivados del petróleo, y las siliconas, que se distinguen porque sus nombres terminan en –thicone, –thiconol, o -ane. 

Estas últimas son muy apreciadas por muchos fabricantes porque son baratas y otorgan texturas muy agradables a los productos finales, como la sensación de crema muy sedosa, pero no aportan ningún activo a la piel y su uso a largo plazo puede incluso empeorarla y/o crear dependencia.

Aunque las bases, en teoría, no son ingredientes activos per se, lo ideal es que aporten su granito de arena a la suma de todos los ingredientes, algo que ocurre con los aceites vegetales, y que no perjudiquen, lo que pone a muchas en el punto de mira.

  • INGREDIENTES ACTIVOS

Los mejores sérums antiedad

Son los que soportan la mayor carga del cosmético, lo que no quiere decir, como hemos visto, que tengan que estar en mayor proporción.

Aquí, como en los medicamentos, el principio activo se supone potente y se necesita poco para lograr resultados.

Los activos le dan propósito y sentido al producto final, aportando efectos concretos, aunque los buenos actúan en varios frentes a la vez (por ejemplo, regenerando, calmando y reduciendo la inflamación).

De nuevo, los naturales son los que deberíamos buscar y los demás, los que deberíamos rechazar.

Entre ellos están las vitaminas, proteínas, enzimas y muchos otros compuestos. Son miles, unos naturales (nombre en latín en el INCI), otros de origen natural pero procesados (azúcares, moléculas y demás sintetizadas a partir de productos casi siempre vegetales) y otros de origen industrial y nada recomendable (además de innecesarios, según nuestro criterio).

La lista de ingredientes activos sería infinita.

  • EXCIPIENTES

También llamados aditivos, sobre los que recae la labor de hacer que las fórmulas sean estables, asépticas, seguras, que duren y mantengan sus cualidades, que no representen, en ningún caso, un peligro (no siempre es posible garantizar esto último: hay sustancias que se oxidan con el tiempo y reaccionan con la luz solar, por ejemplo, pero el peligro es estético casi siempre), que mejoren o mantengan las texturas, el olor, etc.

Aquí entran los conservantes, colorantes, perfumes, fragancias, etc.

Los conservantes consiguen que los productos finales estén libres de toda clase de microorganismos, que no se oxiden ni se deterioren.

Los hay naturales y artificiales, polivalentes y específicos.

Entre los conservantes naturales más prestigiosos y utilizados están Leucidal, Geogard, Sharomix, Sharon Biomix ECODermosoft.

Estos aparecerán en el INCI no con su nombre comercial registrado, sino desglosados ingrediente por ingrediente y en el orden pertinente, según su proporción en el total de la fórmula.

Por ejemplo, Geogard® 221 tiene su propio INCI -Benzyl alcohol, Dehydroacetic acid- y esos ingredientes son los que tú podrás leer en la información de tu cosmético.

No todos tienen INCIs tan breves. El de Sharon Biomix ECO es largo: Benzyl Alcohol, Glycerine, Citrus Reticulata Fruit Extract, Citrus Aurantium Amara Fruit Extract, Citrus Sinensis Peel Extract, Tocopheryl Acetate, Citric acid, Lactic acid, Aqua.

Ocurre, en no pocas ocasiones, que la lista de excipientes de todo tipo excede a la de ingredientes base y activos juntos.

También la lista de excipientes podría ser eterna.

Cómo evaluar un ingrediente

Ingrediente a ingrediente, te va a tocar investigar. No quiero quitarte las ganas, pero debo advertirte de que no siempre llegarás a conclusiones simples e inequívocas. Encontrarás muchas valoraciones distintas, algunas completamente opuestas, por lo que te aconsejo que recurras a varias fuentes para sacar tus propias conclusiones.

Es cierto que acabarás sabiendo qué fuentes son fiables y cuáles no; quienes saben de qué hablan y quiénes copian y pegan sin más; quienes tienen más interés en las marcas que en los productos en sí mismos, etc.

La piel es un órgano enorme y muy complejo, lleno de sutiles equilibrios y susceptible a todo lo que nos pasa por dentro y por fuera.

Hoy en día la evaluación de un ingrediente no puede sustraerse a los criterios de sostenibilidad, que incluyen los métodos utilizados para obtener y fabricar las materias primas, que los materiales sean fácilmente biodegradables (las siliconas o el EDTA, por ejemplo, son muy poco degradables), que los restos que dejan y los subproductos que se derivan de todo el proceso sean no tóxicos, no agresivos, no peligrosos, etc.

Existen agencias que certifican los ingredientes de origen natural, pero, al no existir una legislación clara al respecto y un único criterio, ni agencias oficiales, las que hay son privadas y utilizan diferentes pautas, lo que no facilita el trabajo de investigación.

Lo que no dice la declaración INCI

Desafortunadamente, no es posible leer las cantidades de cada ingrediente en la declaración y a menudo es difícil de estimar: ¿El segundo ingrediente después del agua está presente en un producto con 30% o 10%?

La calidad o el origen de una sustancia tampoco se especifica más: solo las compañías de cosméticos naturales suelen indicar si la materia prima proviene del cultivo orgánico.

Si la glicerina o el ácido hialurónico es de origen vegetal tampoco está en la declaración INCI; aquí solo ayuda mirar el sitio web del fabricante o preguntar directamente (solo las variantes vegetales están permitidas en la cosmética natural).

Esperamos que esto te sirva como una primera aproximación al fascinante y tortuoso mundo de los ingredientes. No te desanimes, porque hay mucha información y aprenderás a distinguir lo que vale la pena. Cuando le coges el tranquillo es bastante más fácil, tu piel agradecerá tus conocimientos y te lo hará saber. 😉

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